Sucesos

Misterios sin responder en el caso Villatoro

La planificación del secuestro y asesinato del periodista tendería a ser perfecta, sin dejar cabos sueltos. A pesar de tratarse de un caso emblemático, aún hay varias dudas por aclarar.

26.03.2014

Un rosario de preguntas queda aún sin responder por el secuestro y asesinato del periodista Ángel Alfredo Villatoro Rivera.

El pasado lunes los jueces de la Sala II del Tribunal de Sentencia con Jurisdicción Nacional emitieron por unanimidad su fallo, declarando culpables a los hermanos Osman Fernando y Edgar Francisco Osorio Arguijo, y a Marvin Alonso Gómez, por el delito de secuestro agravado.

Este delito es sancionado con 40 años de reclusión a reclusión de libertad de por vida, la pena que se impondrá a estos tres condenados se definirá en una audiencia fijada para el próximo 25 de abril.

Asimismo, dictó su fallo absolutorio a las hermanas Jessica Yamileth y Katlin Rosibel Zambrano Ortiz, y a Marvin Enrique Oliva, por complicidad en el secuestro.

El Tribunal ordenó su inmediata libertad al no comprobarse participación alguna en los hechos imputados.
Dudas

A lo largo de los diez días en que se celebró el juicio oral no se esclareció en su totalidad el hecho criminal. En las distintas audiencias de debate del juicio que presenció en su totalidad EL HERALDO, se evacuó abundante prueba pericial, testifical y documental, de estas el 90 por ciento fueron aportadas por el MP.

Sin embargo, flotan en el aire algunas dudas.

Las preguntas

La primera que surge es si hay o no más involucrados en el secuestro y asesinato, entre autores materiales e intelectuales.

En la madrugada del 9 de mayo de 2012 el periodista fue interceptado por Osman, Edgar y Marvin Gómez en tres vehículos: una camioneta Mazda Tribute, un Mitsubishi L-200 y un Hyundai Santa Fe.

Pareciera inexplicable que cada uno condujera cada vehículo, lo que por deducción lógica indica que, al menos en uno de estos carros, tuvo que ir más de un secuestrador.

A la fecha no se aclaró si existen autores intelectuales.

Otra interrogante que surge es por qué los secuestradores utilizan el celular de Villatoro para comunicarse con Karla Fonseca, su esposa. Este celular estaba siendo rastreado por los equipos especiales antisecuestros y por tanto, dejaba un rastro claro de ubicación.

También cabe preguntarse por qué los delincuentes deciden el 15 de mayo robarse un celular para efectuar las últimas cuatro llamadas a Fonseca, en horas del mediodía, antes de ejecutarlo por la noche.

¿Acaso esta banda de secuestradores no sabía que debía tener listos varios aparatos para estos menesteres delictivos?

Otro hecho inexplicable es ¿por qué Osman, Edgar y Marvin Gómez deciden conservar las evidencias del crimen y en su propia casa de habitación?

Entre estas evidencias se mencionan los tres vehículos que fueron decomisados el 27 de mayo de ese año, cuando fueron capturados en un allanamiento practicado en la aldea El Cacao, Cofradía, Cortés.

Y una pregunta aún más curiosa: ¿por qué los secuestradores deciden usar sus propios carros para cometer el crimen?

Usualmente, los delincuentes, hasta los más comunes, roban vehículos para cometer este tipo de delitos.

Según se probó en el juicio, en uno de los vehículos se encontró en su asiento trasero un toldo, que al examinarlo encontraron un cabello de Villatoro.

Además, el toldo aparece en el fondo del video de la prueba de vida. Entonces, ¿por qué conservar dicho toldo?

Asimismo, por qué los secuestradores conservaron el arma de fuego tipo pistola 9 milímetros marca Jericho. Los vehículos, el toldo y el arma la mantuvieron los Osorio 12 días después del asesinato de Villatoro.

La defensa cuestiona que esta arma, de uso oficial, no es la misma que se decomisó.

¿Por qué no dejaron abandonados los vehículos y las otras evidencias, sabiendo que al tratarse de un caso emblemático habría mayor presión en las investigaciones?

Se desconoce quién disparó contra el periodista y quién lo cuidaba en los seis días que se mantuvo cautivo.

Resulta también inexplicable que se conservaran evidencias en la covacha ubicada en la aldea Santa Rosa, al sur de la capital, donde permaneció secuestrado, como botella de plástico y vaso, donde encontraron perfil genético de la víctima.

Además, cabellos de los secuestradores y de Villatoro. Se desconoce quién construyó esta covacha y de quién es la propiedad donde se ubica. No se informó si la posta de Loarque notificó alguna irregularidad.

¿Pudo ser secuestro por dinero?, ¿era suficiente el pago de dos millones de lempiras para liberar al periodista?, ¿por qué no se pagó el rescate?, ¿por qué las autoridades no recomendaron pagar dicha cantidad?, ¿por qué vistieron con uniforme policial a Villatoro en la prueba de vida y cuando lo ejecutaron?, ¿por qué lo movilizaron desde la aldea Santa Rosa a Las Uvas para ejecutarlo y dejar su cuerpo en esa zona residencial? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.