"Decían que el duende se lo había llevado": hallan a niño desaparecido en una montaña de El Progreso

El pequelo Mateo Natarén fue encontrado entre matorrales y espinas a más de dos horas de camino montaña arriba; la comunidad lo buscó toda la noche

  • Actualizado: 01 de julio de 2026 a las 20:10

Tegucigalpa, Honduras.-Después de casi 24 horas de angustia, lágrimas y una intensa búsqueda que movilizó a familiares, vecinos, policías, bomberos y voluntarios, el pequeño Johan Mateo Escobar Natarén, de apenas dos años y nueve meses de edad, fue encontrado con vida este miércoles al mediodía, luego de desaparecer de forma misteriosa mientras jugaba cerca de su vivienda.

El menor fue localizado en una zona montañosa, a más de dos horas de camino cerro arriba, sentado entre matorrales y espinas, un sitio al que sus propios familiares aseguran que resulta difícil llegar incluso para un adulto.

La noticia puso fin a una noche de desesperación para la familia Natarén, que nunca perdió la esperanza de volver a abrazar al niño.

"Yo confiaba en Dios que nos iba a regresar al niño. Es un niño bien querido por toda la familia. Fue una noche muy triste, de tormento para nosotros; no dormimos. A las cinco de la mañana salimos con mi doña para el cerro hasta que ya no teníamos fuerzas para caminar", relató entre lágrimas su abuelo, Teodoro Natarén.

Durante la búsqueda, la incertidumbre dio paso a todo tipo de especulaciones entre los vecinos. El abuelo del menor relató que algunas personas le decían que "el duende se lo había llevado", mientras otros mencionaban la creencia popular de la Ciguanaba, una figura del folclore hondureño a la que algunas comunidades atribuyen la desaparición temporal de niños.

Una promesa de fe que se cumplió

Los familiares contaron que un pastor les pidió mantener la fe y les aseguró que el pequeño aparecería alrededor de las 11:00 de la mañana. "Nos dijo que tuviéramos fe, que el niño iba a aparecer a las 11... y así fue", recordó emocionado el abuelo, quien además agradeció el apoyo de vecinos, bomberos, policías, voluntarios y periodistas que se sumaron a la búsqueda.

Según la familia, Mateo jugaba en un corral donde hay ganado junto a otro menor. Ambos fueron vistos caminando hacia el cerro, pero únicamente el otro niño regresó como a la hora de haber desaparecido.

Desde ese momento comenzó una búsqueda contrarreloj.

Decenas de jóvenes recorrieron la zona en motocicletas, mientras otros caminaban durante horas entre montañas, potreros, matorrales y terrenos baldíos sin encontrar rastro del pequeño.

El portavoz de la Policía Nacional en El Progreso, Yoro, Reniery Vélez, confirmó que el niño fue localizado este miércoles luego de permanecer desaparecido desde el mediodía del martes.

Señaló que, por ahora, no existe una hipótesis clara sobre cómo el menor llegó hasta ese sitio ni qué ocurrió durante las horas en que permaneció desaparecido.

Momento en que el menor regresó a su casa tras pasar por una revisión médica que certifica que no sufrió daños físicos.

Momentos díficiles para la familia

"Pensé que estaba muerto", reveló el abuelo del pequeño al recordar el momento más duro para la familia, que ocurrió minutos antes del hallazgo. El abuelo contó que recibió una llamada informando, erróneamente, que el niño había sido encontrado sin vida.

"Me derrumbé, caí al suelo", recordó. Sin embargo, instantes después escuchó los gritos de varios niños que descendían del cerro anunciando la noticia que cambiaría todo. "¡El niño está vivo!"

"Como pude me levanté y traté de correr al cerro, pero ya no tenía fuerzas para subir. Cuando él me vio, me estiró los brazos y solo me dijo 'mao'. Ahí sentí la felicidad más grande", recordó el adulto mayor.

El abuelo confesó que desde que el niño desapareció únicamente había tomado agua. "No he comido nada desde ayer. Solo agua. Ya cuando veníamos pude pasar una tortilla. Yo me hincaba en el monte a pedirle a Dios que me lo devolviera", expresó.

¿Cómo fue encontrado?

El tío del menor relató que caminaron durante más de dos horas montaña arriba hasta encontrarlo. "Solo me preguntaba cómo era posible que el niño hubiera llegado tan arriba. Lo encontramos en medio de un matorral de espinas. No sabemos cómo llegó hasta allí", manifestó.

Entretanto, Carmen Natarén, madre del pequeño, agradeció al cielo haberlo encontrado. "Ya tuve ese abrazo que quería", con la voz quebrada y casi sin poder hablar por tanto llorar, la madre únicamente tuvo palabras de agradecimiento. "Ya tuve ese abrazo que quería... ese 'mamá, tengo hambre", dijo emocionada.

La mujer confirmó que Mateo fue sometido a una evaluación médica y, contra todo pronóstico, no presenta lesiones, picaduras ni daños físicos, pese a haber pasado toda la noche a la intemperie, en una zona de abundante vegetación donde existen serpientes y otros animales silvestres.

Mientras las autoridades continúan sin una explicación sobre lo ocurrido, para la familia el desenlace tiene un solo nombre: un milagro que devolvió la tranquilidad a toda una comunidad que durante horas no dejó de buscar al pequeño Mateo.

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Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.

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