Con una tranquilidad y una felicidad inocultables se encuentra Jessica Zambrano junto a su familia, en especial con su pequeño hijo Cristian, a 48 horas de haber recuperado su libertad.
La joven madre, ya más serena que ayer, agradeció a EL HERALDO
por el apoyo brindado, así como a los lectores que han enviado tantos mensajes de apoyo para ella y su hermana Katlin.
“Quiero decirles a todas las personas que gracias por los mensajes y por las oraciones que han hecho por mi hermana, por mi familia y por mí”.
En agradecimiento a Dios por regresarle su libertad, Jessica reveló que junto a su hermana rendirá su testimonio en las iglesias que realizaban jornadas de oración en la Penitenciaría Nacional Femenil de Adaptación Social (PNFAS).
Inseparable amor
La joven madre comentó que desde su llegada su hijo no se ha separado ni un momento de su lado, “no se quiere separar de mi porque piensa que me voy a ir, no se me despega”.
Les doy gracias a ustedes por apoyarnos a Katlin y a mí, porque gracias a ustedes Dios ha puesto corazones que nos apoyan, que Dios les bendiga y gracias por apoyarnos siempre, recalcó la agradecida joven.
A pesar de la difícil situación, la familia Zambrano Ortiz permanece unida, ahora más unida que nunca después de vivir una pesadilla de 22 meses de encarcelamiento por el involucramiento en el secuestro de Alfredo Villatoro, pese a que eran inocentes.
Esta familia de escasos recursos económicos no tiene casa propia, carece de los servicios públicos y necesita un trabajo para poder seguir adelante.
En un acto solidario, EL HERALDO entregó al pequeño Cristian, estudiante del primer grado, una mochila con cuadernos y lápices para que sus padres no incurran en gastos, ya que ninguno de ellos tiene un empleo.
El niño agradeció el gesto y prometió que estudiará mucho “para ayudar a mi mami y darle todo”.
Inocencia
Por su parte Wilson Díaz, abogado defensor de las hermanas, aseguró que desde el momento que en la Defensa Pública le asignó el caso y se entrevistó con las muchachas supo que eran inocentes.
“Nosotros mirábamos que estas cipotas nos estaban diciendo la verdad… son unas personas humildes, que en ningún momento nos mintieron”, recalcó el profesional del derecho.
Recordó que los padres de las hermanas son de escasos recursos, por lo que ellos mismos tuvieron que costear los gastos incurridos durante el juicio.
Dijo sentirse feliz y satisfecho por haber sido un objeto de Dios para que estas personas recuperaran su libertad y regresaran con su familia.