Sucesos

Frente a sus dos hijas acribillan a comerciante

Tras recibir varios balazos, la víctima cayó sobre una de sus pequeñas niñas ante la mirada atónita de decenas de vendedores.

04.10.2013

Su llanto era devastador. Por sus mejillas brotaban lágrimas de horror, tristeza y desconsuelo. Sus ojos habían presenciado cómo la criminalidad que mantiene secuestrado al país le arrebataba a su padre.

Dos pequeñas niñas lloraban desconsoladas luego de que su progenitor cayó a sus pies, abatido por balas asesinas en plena vía pública.

El comerciante Wilfredo Osorto Corrales, de 33 años, originario de Choluteca, con domicilio en la colonia José Ángel Ulloa, fue ultimado a balazos por un pistolero la tarde de ayer en el mercado Las Américas, sin que la Policía conozca el móvil del crimen.

El hecho criminal se registró poco después del mediodía en la séptima avenida, primera calle de Comayagüela, donde decenas de comerciantes se dedican a la venta de verduras, frutas y otros productos de la canasta básica.

Dramático crimen

Eran las 12:30 de la tarde. El comerciante Wilfredo Osorto Corrales se encontraba en una bocacalle a media cuadra del inmueble que ocupó el supermercado Mirna, donde se dedicaba a la venta de yuca, repollos y camotes.

Lo acompañaban dos de sus tres hijas que, según testigos, tienen edades que oscilan entre los 4 y 6 años.

Los tres estaban junto a un improvisado puesto de ventas cuando, de repente, un malhechor le disparó a Osorto Corrales con una pistola y sin mediar palabras, infiriéndole varios balazos que le provocaron la muerte al instante.

Un testigo confió que el malogrado se fue de lado y cayó sobre una de sus pequeñas, mientras que el criminal huyó, supuestamente, junto a otro compinche que le acompañaba.

El cuerpo inerte quedó tendido sobre el pavimento y en la escena del crimen quedaron varios casquillos de bala calibre 9 milímetros.

Atemorizados vendedores auxiliaron a las menores y, de inmediato, se las llevaron a una hermana del fallecido que tiene un puesto de ventas en la misma zona comercial.

“Pobrecitas las niñas, estaban todas nerviosas”, comentaba una vendedora de frutas, mientras observaba el cuerpo inerte tendido en la calle.

Agentes de la Policía Preventiva y soldados del Ejército que realizan patrullajes de rutina en los mercados de la zona llegaron rápido a la escena del crimen, pero no lograron dar con los responsables del hecho criminal.

Minutos más tarde llegaron unos familiares del ahora occiso, quienes no pudieron contener el llanto al verlo tirado sobre un charco de su propia sangre.

Afortunadamente, no se reportaron otras víctimas mortales ni heridos, ya que a la hora del tiroteo se encontraba una gran cantidad de vendedores y transeúntes.

Los primeros policías que llegaron a la escena del crimen iniciaron las investigaciones con el fin de conocer las características del asesino y los pormenores del hecho sangriento.

Investigación preliminar

Agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) asignados a la sección de Homicidios llegaron al lugar a realizar las diligencias preliminares orientadas a establecer los pormenores del sangriento ataque.

Por temor a correr la misma suerte de Osorto Corrales, los testigos oculares se negaron a proporcionar información, lo que dificultó a los investigadores obtener pistas que conduzcan a dar con los malhechores.

Una doliente aseguró que el ahora occiso no tenía enemistades personales, ni había recibido amenazas de muerte, por lo que desconocen quiénes y por qué le quitaron la vida en esas circunstancias.

“Yo le había dicho que se fuera de este mercado, que buscara otra cosa que hacer, porque aquí ya no se puede trabajar”, exclamaba en medio del llanto una hermana de la víctima.

La Policía no descarta que el crimen tenga relación con la actividad de la extorsión, porque, según denuncias, la mayoría de vendedores son víctimas del ilegal cobro.

Según comentarios que se escucharon en la escena del crimen, muchos vendedores ambulantes se han retirado de la zona comercial debido a la inseguridad que generan las bandas criminales.