Cortés, Honduras.- Como Michael Josué Castillo Argueta, de 19 años, fue identificado el joven que murió tras recibir varios impactos de bala en la colonia Brisas de Baracoa, en Puerto Cortés, departamento de Cortés.
De acuerdo con la información preliminar, Castillo Argueta se movilizaba en una motocicleta junto a otro hombre cuando varios sujetos les dispararon en repetidas ocasiones.
El joven residía en la colonia San Jorge, en Cofradía. Sus familiares mencionaron que desconocían por qué se encontraba en Brisas de Baracoa cuando ocurrió el ataque armado.
Michael Josué murió en el lugar, mientras que su acompañante resultó herido; logró trasladarse solo a un centro asistencial para recibir atención médica.
El joven había regresado a Honduras aproximadamente un mes antes del crimen, después de que Estados Unidos lo deportara.
La familia de Castillo Argueta busca respuestas sobre lo ocurrido y espera que las investigaciones permitan establecer cómo se produjo el ataque y quiénes participaron en el crimen.
Agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar y acordonaron la escena para realizar las diligencias investigativas y esclarecer el homicidio.
Personal de Medicina Forense se desplazó hasta el sector para realizar el levantamiento del cuerpo. Los restos fueron trasladados hasta la morgue de San Pedro Sula y ya fueron entregados a sus familiares.
La muerte del joven causó consternación entre sus familiares y personas cercanas. “Descansa en paz, primito. Los que te arrebataron la vida caerán pronto”, escribió uno de sus familiares en un mensaje de despedida.
Otro caso similar
Un segundo caso ocurrió en el departamento de Yoro, en el sector conocido como el desvío hacia la aldea La Esperanza, municipio de Victoria, donde residía Alejandro Leiva, de aproximadamente 26 años.
De acuerdo con la información, Leiva habría recibido varios impactos de arma de fuego por desconocidos.
Los propios familiares retiraron sus restos del lugar antes de que las autoridades llegaran para realizar el levantamiento. Leiva también había vivido en Estados Unidos y había regresado a Honduras semanas antes del hecho. Las autoridades indicaron que ambos crímenes no estarían relacionados entre sí.