Siempre

Hilcia Hernández: “La redacción es un talento que Dios me ha regalado”

En ocasión al Día del Idioma Español, una entrevista con esta destacada figura de las letras
22.04.2023

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- En busca del plan de estudios de una oferta académica que ni siquiera conocía encontró el camino que la llevaría a la realización profesional. “¿Qué tal es esta carrera?”, preguntó. “Si te gusta, es apasionante”, fue la respuesta.

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Cuatro años después de haber egresado con excelencia de la carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Hilcia Hernández regresó, esta vez para comenzar a impartir clases. Así han transcurrido 18 años.

“Luego comencé a apasionarme aún más por la enseñanza y la investigación”, recuerda la lingüista, que además es una de las académicas más jóvenes y destacadas de la Academia Hondureña de la Lengua (AHL), correspondiente de la Real Academia Española (RAE).

En ocasión al Día del Idioma Español, que se conmemora cada 23 de abril, Mi Finde conversó a detalle con esta figura de las letras, apasionada de la docencia y servidora de Dios.

La pequeña Hilcia en el Barrio Casamata, en las afueras del primer negocio de su papá, una pulpería.

¿Por qué una vida dedicada a las letras? ¿Fue la idea desde el primer momento?
Cuando yo entré aquí a la universidad traía algunas competencias, no muy pulidas. Yo soy perito mercantil, así que me matriculé en la carrera de Contaduría Pública. Diría y quiero confesar que ingresé un poco obligada a la universidad, porque no era algo que estaba dentro de mis planes. Cuando me gradué del colegio, mi meta era trabajar, pero mi papá quería que estudiara. Entonces, le dije: “Vamos a hacer un trato, me voy a matricular y voy a llevar tres clases. Si me va bien, me quedo, si no, me retiro”. “Trato hecho”, me dijo.

Entre esas primeras clases una fue Español General, y la maestra la había servido de una manera espectacular. Ella la enfocó desde el punto de vista científico, de la lingüística. Yo dije “wow, esto es lo que a mí me gusta”. Me acerqué a ella y le pregunté qué carrera era, porque ni siquiera sabía que existía. Ya me dijo que se trataba de Letras con orientación en Lingüística. Al principio me sentí un poco frustrada porque todo era tipo ensayo y yo venía de los números, pero ya había decidido quedarme en la universidad y a medida fui transcurriendo mis clases comprendí que estaba en la carrera correcta, que era lo que me apasionaba; la lectura, la escritura, la reflexión, la crítica y la investigación.

Junto a sus padres, y Reina Suazo y Santiago Hernández.

¿Cómo fueron sus primeras experiencias profesionales?
Es curioso que en el colegio nunca fui una alumna destacada, pero en la universidad logré graduarme con excelencia académica. Incluso desde antes comencé a trabajar en la enseñanza del español como segunda lengua en una escuela donde atendíamos a voluntarios japoneses. Luego trabajé con británicos y norteamericanos, también enseñando español. Desde ahí comenzó mi carrera.

De hecho, cuando estaba en segundo año me atreví a concursar, fue para un Bicentenario del Padre Reyes. Emitieron la convocatoria para un concurso de ensayo. Cuando ya estaba por terminar me dio una varicela tan desastrosa, tan fuerte (a mis 20 años), pero aún así no dejé de trabajar en casa. Gané el segundo lugar aquí en Tegucigalpa, el primer lugar fue de Santa Rosa de Copán. El ensayo se llama “Vida y obra de José Trinidad Reyes”, que la Editorial Universitaria sigue pendiente de publicarme. Seguramente habrá mucho que mejorarle, pero aún así reconozco que la redacción es un talento que Dios me ha regalado y que yo he ido puliendo en el camino. A mí alguien me dice “en este momento redacte una carta o cualquier cosa” y mis ideas empiezan a fluir.

Su padre, el hombre que le enseñó a hacer las cosas con excelencia.

Su evolución ha sido notable. ¿Qué la mantuvo inspirada?
Bueno, es una gran pregunta. Una de las motivaciones más grandes ha sido honrar la memoria de mi padre. Él no fue un hombre de letras, incluso fue un analfabeto en su niñez, y aprendió a leer y a escribir siendo un adulto, era un apasionado por la lectura. Él siempre creyó en nosotros y nos motivó. Nunca fue un padre que nos revisara la tarea, porque no tenía la pertinencia, ¿verdad? Pero siempre me decía “si vas a hacer tortillas, hacelo con excelencia”, “si vas a atender a los alumnos, que sea con excelencia”. Fue un gran consejero.

Ha expresado que la docencia tiene un significado muy especial para usted. Ya son casi 20 años.
Mis alumnos son mi mayor satisfacción. Recuerdo que hace algunos años estaba sirviendo una clase de Técnicas de Lectura, y había un muchacho que se veía que llegaba con mucho esfuerzo; trabajaba y estudiaba, pero era brillante y muy responsable. Entonces, le puse un poco de atención. Empecé a conversar con él y le dije “creo que usted tiene un muy buen perfil para hacer investigación”. Por las tareas que me presentaba, se notaba que tenía un buen perfil, pero a la vez luchaba con algunas competencias que necesitaba pulir. Creo que es del área de Ciencias Espaciales, si no me equivoco. En la Dirección de Investigación Científica hay grupos de investigación donde uno de los requisitos es que tengamos por lo menos un estudiante, porque necesitamos pasar la antorcha. Le dije “por favor, agréguese a un grupo, pruébese, tenemos revistas científicas y yo creo que usted es un muy buen candidato”. Bueno, el caso es que yo le dije eso, pero no pensé que él me iba a poner atención, y lo hizo. Un día, no sé cómo, consiguió mi número y me mandó una foto con su título y me dijo: “Maestra, gracias por haber creído en mí”.

También he tenido estudiantes de Letras que ahora son mis colegas y que, a mucho orgullo, me superan. Casualmente, la semana pasada una de ellas me mostraba su diploma de la escuela de Lexicografía, que es la misma maestría que yo tengo, porque cuando veo que alguien tiene potencial le digo: “Usted necesitan esta maestría”. Y varios otros me han escrito de fuera del país para compartirme que ya se graduaron. Entonces, creo que la docencia es algo a lo que no renunciaría.

“Mis alumnos son mi mayor inspiración. La docencia es una faceta a la que no podría renunciar”.

En su faceta más personal, ¿cómo describe a la Hilcia que es mujer, hija, madre y esposa?
Somos como el camaleón, ¿verdad? En primer lugar, estoy muy agradecida con Dios. Cuando fui niña padecí de una enfermedad que se llama raquitismo extremo. Mi padre, una vez pudo, fue muy lector de la medicina natural y prácticamente me curó en casa, así que tuve algunas deficiencias de salud (algo que creo no haber comentado a nadie antes). Luego, a los cinco años tuve un accidente en el que casi muero y por el que tengo esta cicatriz en la frente —de la que no me avergüenzo—.

Entonces, definitivamente, mi vida tiene un propósito y este tiene que ver no solo con mi realización personal. Ahora que tengo a mis hijos, que son mi mayor inspiración, pienso en cómo podemos marcarlos, cómo hacer la diferencia en un país, en un mundo que agoniza, qué valores puedo transmitirle a ellos más allá del éxito profesional. Y confío en que todo es posible si comenzamos a trabajar desde el hogar, es ahí donde comienza todo.

Por otra parte, pienso que las mujeres tenemos un potencial extraordinario. Y soy partidaria del equilibrio, es decir, tanto hombres como mujeres tenemos habilidades impresionantes. Mi esposo y yo somos un gran equipo, porque así lo hemos entendido. Él es mi complemento perfecto y un padre extraordinario.

Su esposo Lester Martínez y sus hijos Lester e Hilcia Martínez son su mayor motivación.

El don de la enseñanza también va de la mano con su fe. ¿Qué nos puede decir de esta faceta?
Yo dedico mucho tiempo a servir a Dios. Me encanta porque también trabajamos en la formación de niños y adolescentes. Me siento bien invertida. Soy pastora asociada de una iglesia y, de hecho, dirijo la escuela de liderazgo de mi iglesia. Trabajo con jóvenes, con adultos mayores, y creo que esa es una de las experiencias que más llenan mi vida.

¿Si no fuese la persona que es hoy en día, haciendo lo que hace y viviendo como vive, quién sería usted?
Me he hecho esa pregunta, y creo que me sentiría frustrada. Yo fui a buscar trabajo antes de entrar a la universidad, así que quizás estaría laborando en una oficina —devengando un salario mínimo que, por supuesto, no es degradante, pero no alcanza para sobrevivir en este país—. Me sentiría una persona desperdiciada y tal vez sin propósito. Por lo que puedo decir que el camino que tomé era el correcto, definitivamente.

Presentando su discurso de ingreso como Académica de Número en la AHL, correspondiente de la RAE.

¿Hay algún anhelo importante para su vida que esté pendiente?
Seguramente hay muchos pendientes. Pero yo creo que uno de ellos es que nuestra misma universidad, por ejemplo, reconozca la labor de los docentes —modestia aparte, como yo— que nos dedicamos prácticamente a dolor en la investigación, que tenemos una carga académica fuerte. Y aunque la universidad nos dice que nos puede descargar en los trámites burocráticos y todo lo que conlleva hacer investigación, que prácticamente es tiempo extra, es un pendiente con el que hay que luchar aquí.

Uno de mis profesores, que también ha sido uno de mis mentores (él es costarricense), trabaja en una universidad europea, en Noruega, donde sirve solamente una cátedra y el resto del tiempo lo dedica a la investigación. Es decir, nosotros también podríamos hacer más, si tuviéramos los recursos que necesitamos.

Por otra parte, quiero publicar más. Tengo varias investigaciones en camino, pero por la misma razón —falta de tiempo— siento que cada vez los días son más cortos.

Y hay un recurso que podemos y debemos utilizar en Honduras; la enseñanza del español para extranjeros. Mi idea es abrir una escuela de español con un enfoque intercultural. Tengo en camino el diseño del primer libro, la meta es de dos años, ya tenemos todo el material. Lo estamos trabajando con mi hija, y quiero hacer la publicación con ella. Como dije al inicio, ese fue mi primer trabajo, enseñar español a japoneses; un campo muy duro, porque ellos son perfeccionistas, aunque con un corazón voluntario. Ahora que el español es prácticamente una de las lenguas más importantes (la cuarta más hablada del mundo y la segunda más usada en redes sociales como Facebook y Twitter) estamos en un momento cumbre que tenemos que aprovechar, precisamente para atraer ese mercado.

Enseñando español a japoneses.

Datos relevantes

Lectura favoritaHernández confesó que la sociolingüística, su área de investigación, le resulta apasionante desde todo punto de vista. En ello influyó uno de sus mentores, el investigador Atanasio Herranz.

Siendo bibliotecaria del Seminario Teológico de Honduras (Seteho) llegó a ocupar la administración y luego se convirtió en miembro honorario del claustro pleno y docente de esta misma facultad.

Tras regresar de cursar su maestría en España, ingresó a la AHL como becaria, manteniéndose así por siete años. Gracias al trabajo tesonero y su contribución, entre otras cosas, es hoy una de las académicas más jóvenes y destacadas.

En el 2nd International Symposium on Linguistic Attitudes towards Spanish, Portugueses and Related Languajes, EE.UU.

Perfil

Egresada de la Universidad de León, España y la Escuela de Lexicografía Hispánica en el grado de Maestría, avalada por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española (RAE) en Madrid, España en 2008.

Es Licenciada en Letras con orientación en Lingüística por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) donde se desempeña como docente de la Escuela de Letras en la Facultad de Humanidades y Artes desde 2005 (18 años)

Académica correspondiente de la Real Academia Española desde 2018.

Académica de Número de la Academia Hondureña de la Lengua, correspondiente de la RAE.

Coordinadora de la 2° edición de la Gramática de la Lengua Española, dirigida por la Asociación de Academias de la Lengua Española y la RAE.Miembro del Comité Internacional de Expertos del PAA Suite, en el área de español, del College Board LATAM avalado por la American Educational Research Association (AERA), American Psychological Association (APA) & National Council on Measurement in Education (NCME) en representación de la UNAH.

Al lado de sus mentores, Atanasio Herranz (España) y Miguel Ángel Quesada Pacheco (Noruega).