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La democracia hondureña: virtudes y retos

Durante los últimos 33 años, la democracia del país ha experimentado importantes cambios pero tiene por delante grandes retos en lo económico, social y político.

23.11.2013

La democracia hondureña, aún y cuando no ha resuelto los más sensibles problemas del país, sigue siendo un ejemplo en América Latina por la forma especial de escoger a sus candidatos a cargos de elección popular.

Desde 1980 a la fecha, el sistema electoral hondureño ha venido mejorando en términos de participación, inclusión y de fortalecimiento institucional, tanto del organismo que rectora los comicios como del Registro Nacional de las Personas (RNP).

Se han realizado elecciones de manera consecutiva, lo que no ocurría antes. De esta forma, desde 1980 hasta 2009 han habido nueve elecciones (una para la Asamblea Nacional Constituyente y ocho generales) de las cuales el Partido Liberal, fundado en 1891, ha ganado seis (la Constituyente de 1980 y las generales de 1981, 1985, 1993, 1997 y 2005).

El Partido Nacional ha triunfado en tres, (1989, 2001 y 2009) con los presidenciables Rafael Leonardo Callejas, Ricardo Maduro y Porfirio Lobo Sosa.

El Partido Liberal ha llegado al poder con los líderes Roberto Suazo Córdova, José Azcona Hoyo, Carlos Roberto Reina, Carlos Roberto Flores y Manuel Zelaya.

Durante las décadas de los sesenta y setenta Honduras vivió una etapa de casi veinte años de regímenes militares que llegaron al poder por la vía de los golpes de Estado o golpes de barracas.

Al final de los setenta, las presiones internas y externas se hicieron sentir cada vez más, lo que derivó en un ambiente favorable para un eventual retorno al orden constitucional.

Este retorno fue posible cuando el régimen militar, encabezado por el general Policarpo Paz García, convocó a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, hecho que tuvo lugar el 20 de abril de 1980.

Estas elecciones fueron ganadas por el Partido Liberal, que obtuvo 35 diputados; 33 el Partido Nacional y el Partido Innovación y Unidad (Pinu), que participaba por primera vez, sacó tres diputados.

A lo largo de estos 33 años, los procesos electorales han experimentado diferentes cambios que han representado un fortalecimiento a la democracia.

EL VOTO DOMICILIARIO. El primer paso significativo que dio el sistema fue la implementación del voto domiciliario, que significó el acercamiento de las urnas a los electores para que éstos ya no siguieran caminando largas distancias para ir a ejercer el sufragio.

Antes, los centros de votación solo operaban en las zonas urbanas, los ciudadanos eran trasladados por los caudillos rurales a los pueblos en camiones y otro tipo de carros. Ahora hay cantones electorales en cada aldea, en cada caserío donde hay una escuela o un colegio.

LA ESCOGENCIA DE DIPUTADOS Y ALCALDES. El siguiente paso importante que dio el sistema político hondureño fue el derecho concedido a los ciudadanos a escoger por aparte a los diputados y alcaldes.

Antes, estos políticos eran electos bajo la bandera del candidato presidencial. El elector votaba por el presidenciable pero implícitamente lo hacía por sus diputados y alcaldes que, generalmente, eran nombrados de dedo por los máximos dirigentes del partido.

Ahora, hay un sistema de elecciones simultáneas; presidencial, diputados y alcaldes, que son escogidos mediante papeletas separadas. El sistema de “dedo” sigue operando más en el nivel de elecciones primarias que en las generales.

En este caso, los dueños de las corrientes o movimientos colocan en las primeras posiciones de las planillas de diputados a los precandidatos de su preferencia, tomando como base su amistad, lealtad, familiaridad o al que más haya aportado dinero a la causa del movimiento.

Este viejo método, a criterio de los entendidos, debe desaparecer para beneficio de la democracia.

Luego de lograr ser electos por separado, los candidatos a diputados y alcaldes dieron otro paso importante: la inclusión de su fotografía en la papeleta electoral que ayudó al votante a tener una “mejor visión” a la hora de ejercer el sufragio. De hecho, muchos candidatos han capitalizado votos masculinos o femeninos, según sea el caso, más por la fotografía que por la propuesta.

ELECCIONES PRIMARIAS E INTERNAS

A mediados de la década de los ochenta, surgieron las elecciones internas y primarias para escoger a los candidatos a cargos de elección y a los dirigentes de los partidos a nivel nacional, departamental y municipal.

Esta primera fase de elección surgió en 1985, más por la ambición de poder de los dirigentes políticos que por su deseo de fortalecer la democracia.

Surgieron varios aspirantes presidenciales al interior de los partidos tradicionales y como no se pusieron de acuerdo optaron por crear una opción que les permitiera acudir todos a las urnas el día de las elecciones generales.

De esta forma, y bajo la “opción b”, se presentaron a las elecciones generales cuatro candidatos por el Partido Liberal y tres por el Partido Nacional, más los candidatos de los partidos Pinu y Democracia Cristiana.

A partir de ese año quedaron institucionalizadas las elecciones internas (cargos de dirección) y primarias (cargos de elección), de donde salen los candidatos que participarán en las elecciones generales.

EL SURGIMIENTO DEL TSE Y LA SEPARACIÓN DEL RNP. En el año 2004 la clase política decidió separar el Registro Nacional de las Personas (RNP) del otrora Tribunal Nacional de Elecciones, hoy Tribunal Supremo Electoral.

El propósito era darle un matiz de despolitización a ambas instituciones y asignarle a cada una el rol que le corresponde en los procesos electorales.

El Tribunal Nacional de Elecciones, que estaba formado por un representante de cada uno de los partidos políticos, pasó a llamarse Tribunal Supremo Electoral bajo la figura de magistrados que, supuestamente, no obedecen instrucciones de los partidos políticos.

Sin embargo, los partidos políticos siempre hacen presiones, no solo en el TSE, sino en el RNP. Hasta ahora, el RNP ha pretendido sacudirse la influencia partidaria al distribuir, de manera institucional, las tarjetas de identidad que antes eran entregadas a las corrientes y partidos políticos. Esto es un avance en el proyecto de despolitización.

LA APERTURA POLÍTICA. Otro aspecto que ha contribuido al fortalecimiento de la democracia hondureña es el nivel de apertura política. Quizás uno de los puntos positivos del golpe de Estado de 2009 es el surgimiento de más partidos políticos, lo cual ha derivado en mayores opciones para el electorado.

Con anterioridad, el gobierno nacionalista de Rafael Leonardo Callejas había permitido el retorno de los exilados políticos de la década de los ochenta que vinieron a fundar un partido político (Unificación Democrática). Esto fue considerado como un paso de tolerancia política.

Esta tolerancia se extendió a las candidaturas independientes que, antes de la crisis política de 2009, eran prácticamente inexistentes en los cronogramas electorales.

LA PROPAGANDA Y EL VOTO EN EL EXTERIOR. La democracia electoral ha mejorado en términos de regulación del período para la propaganda electoral. Antes, los políticos se la pasaban durante todo el año en abierta campaña, ahora solo lo puede hacer 50 días antes de las elecciones primarias y 90 días antes de las generales.

El voto en el exterior, creado en 2001, tenía la intención de una mayor participación electoral que repercutiera en una disminución de los altos niveles de abstencionismo, pero el proyecto no ha funcionado como lo querían los políticos porque los hondureños en el exterior no están documentados y tienen poco interés en votar.

La transmisión preliminar de resultados también ha experimentado mejoras en los procesos electorales.