Los lugares más emblemáticos de Honduras han sido robados por la sagacidad de su mirada y la audacia de su pincel. Destrezas que convierten sus trabajos en piezas cotizadas de colección, que invita a nacionales y extranjeros a venir y conocer el país, sus costumbres y su gente.
Y es que los caminos empedrados, las casas de adobe, los personajes transitando las calles y las iglesias sobresalen como las musas preferidas en sus cuadros llenos de calidad y cotidianidad.
Esta es la obra de Ángel Francisco Ardón, primitivista hondureño que ha logrado que personajes internacionales como el papa Juan Pablo II, el expresidente estadounidense George Bush (padre), el exsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, y la primera actriz mexicana Christian Bach, conozcan una parte de la belleza natural y cultural de Honduras por medio de sus obras.
El pintor, que está a punto de enviar 15 de sus mejores pinturas a las manos de un coleccionista austriaco de arte naif, habla sobre su vida y sus proyectos con la revista dominical Siempre, de EL HERALDO.
Un autodidacta. Un 30 de mayo de 1955 en el municipio de Dulce Nombre de Copán nació Ángel Ardón, en el hogar de don Adán Gilberto Ardón y María Dolores Chávez. Un niño inquieto y muy alegre que desde pequeño era considerado como un prodigio en las artes plásticas.
“Yo incursioné en el campo artístico motivado por mi maestro de primaria -Carlos Rivera- quien descubrió “que era un gallo para dibujar”, don que no he desaprovechado desde aquel momento y he ido perfeccionándolo. Comenzando a pintar con las famosas pinturas de Sapolin (pigmentos de aceite de consistencia gruesa) hasta pintar con pintura al óleo, poco conocidas en esa época”, manifestó el artista; quien se define como un pintor autodidacta y el primer artista que surge de su familia.
Trayectoria. Los lienzos de Ardón han participado en exposiciones, tanto individuales como colectivas, desde 1972. Sus cuadros se han expuesto en las principales ciudades del país, además ha participado en muestras artísticas en Centroamérica, México, Estados Unidos, Brasil, Italia e Inglaterra, por mencionar una larga lista de países recorridos.
Con su sencillez, estilo y colorido, este artista nacional ha colocado a Honduras en un sitial sobresaliente dentro de la plástica a nivel mundial.
Dentro de sus cuadros se destaca el mural realizado para la Organización de las Naciones Unidas “Una Honduras en desarrollo para el año 2000” y un cuadro conmemorativo de la Feria de San Miguel de Heredia, comprado por Kofi Annan, exsecretario general de la ONU.
En ese mismo año, el pintor realizó una obra para el papa Juan Pablo II, en el marco del año del Jubileo de la Iglesia Católica.
Es el único pintor hondureño quien ha vendido uno de sus cuadros al expresidente estadounidense George Bush (padre) y la artista mexicana Christian Bach. Y no menos importante, la casa del equipo de fútbol español, Real Madrid.
En Honduras, los expresidentes Leonardo Callejas y Carlos Roberto Reina (QDDG), se suman a la lista de personalidades del ámbito nacional que tienen en su casa un portal con algún paraje de un pueblo insigne del interior del país de la autoría de Ardón.
Asimismo, cuerpo diplomático, instituciones gubernamentales y no gubernamentales, como centros comerciales (la tienda Mega Larach, del señor Emilio Larach) se engalanan con obras del primitivista.
“Me siento muy orgulloso de ser pintor. He conocido personas de las cuales pocos hondureños hemos tenido la oportunidad. Mi comercio es para Estados Unidos, Austria, Italia, Francia, España, Argentina y Panamá. Actualmente me encuentro terminando quince piezas para un diplomático Austriaco”, destacó el artista.
El arte primitivista. El personaje más ilustre del primitivismo hondureño es el maestro José Antonio Velásquez, distinguidos artistas como Roque Zelaya, Sergio Martínez, Moisés Becerra y Ardón Chávez, han seguido sus pasos.
“Lo preciso que hay en la pintura primitivista es que la obra entre más se pinta y trabaja es mejor. De hecho, se trata de captar todos esos elementos que no tienen que pasar desapercibidos, que día a día se aprenden y vamos perfeccionando, porque todos los días aprendemos algo nuevo que nos motiva”, indicó Ardón.
Este paisajista catracho ha recorrido el país para hacer sus bocetos y finalmente impregnarles vida a través del colorido que da a sus cuadros.
“El país está lleno de pueblos típicos, con costumbres que podemos representar. Todos llenos de elementos bonitos que hay que destacar y llenar de vida”, comenta con una sonrisa.
Su toque personal. Los autores identifican sus obras con un toque personal, siendo este el mismo detalle en todas las pinturas. Este es el caso de la pareja de enamorados en cada cuadro de Ardón, que se convierte en la estampa e identifica al artista.
“Los colores le dan vida a los cuadros, por eso son muy coloridos. Soy un hombre muy alegre, en el arte yo pongo mi corazón y no permito cabida a la tristeza. En cada cuadro me tardo seis días para pintarlo y dedico más de ocho horas diarias exclusivamente a este arte. Siempre acompañado de mi emisora favorita de música instrumental. Los artistas, como en el arte, no tienen que tener secretos. La persona tiene que ser sincera con su trabajo, con el amigo y colega, no deben de haber secretos de ninguna naturaleza. No hay secretos tras mirar el trabajo de otro artista, se puede ver claramente en que se basó para lograr esos detalles en su pieza”.
Apoyo al arte. Es importante que el artista ponga su talento y espíritu de trabajo en lo que hace, para demostrar la calidad de su obra que irá perfeccionándose y adquiriendo clientela.
Ardón lamenta que la vida artística en este país sea difícil, pues lograr el reconocimiento lleva un par de años de destreza por parte del artista. Dentro de sus anécdotas, comenta que ser positivista y ver siempre hacia el futuro le han ayudado a construir un camino en el mundo artístico.
“Mis inicios como pintor a tiempo completo parten desde el año 1972, pintando morritos. Estuve en el Batallón Técnico de Siguatepeque, donde aprendí varios oficios y me gané el reconocimiento de mi trabajo pintando para los mismos oficiales mis primeros cuadros, esto los hacía los sábados que tenía libre”, comentó con ilusión el artista.
“Cuando hay momentos para pintar hay que aprovecharlos, porque no todos los artistas tienen la misma oportunidad de destacar en el arte. Honduras es rico en artistas, pero lamentablemente es una situación complicada, no todos tenemos esa oportunidad y la sabemos aprovechar.
Muchos primitivistas andan de un lado a otro con sus cuadros y no los pueden colocar. El problema radica en que el buen artista tiene que ser un buen comerciante o vendedor, porque de lo contrario no vende. Tener ese arte para inducir al comprador a que mire esa obra y lo que simboliza aquel trabajo. Poder explicar en qué nos basamos para hacer ese cuadro, lo que representa esa obra y todos esos detalles”, destacó.
El pintor hace además un llamado al gobierno y cuerpo diplomático para que abran más espacios, donde los artistas puedan exponer sus obras y demostrar su talento.
“Las críticas han sido siempre constructivas. Porque eso es importante en el arte. Porque ya puede ser muy famoso un pintor pero cuando se escuchan las críticas y no le agrada al comprador ya no compra. Entonces el artista tiene que estar preparado para eso. Para escuchar la crítica constructiva y destructiva, porque para eso se llama arte, para criticar”, dijo.
Miras al Futuro. Sus ansias de conocimiento y afán de investigación hacen de su técnica una continua búsqueda y evolución hacia estados perfeccionistas, que le confieren una identidad propia, gracias al dominio de los recursos pictóricos que utiliza. Últimamente, explica, es el óleo la técnica en la que mejor se explica y la que más utiliza.
Reconoce también que sus cuadros se inician en su cabeza durante sus múltiples paseos, una práctica que le permite buscar nuevos temas de inspiración, si bien, “a veces son los lugares los que vienen a mí y me atrapan”. Unos sitios que luego hace suyos, porque permanece en ellos semanas con su caballete y sus pinturas mientras captura con sus pinceles, la luz, el ambiente y, sobre todo, el color que tanto le apasiona.
“Es muy importante en el artista que tenga esa creación. Cada obra nos habla de la idiosincrasia del lugar. En la pintura hay muchas cosas bonitas que se quieren hacer, por eso dentro de mis proyectos tengo previsto lograr cautivar con nuevas técnicas en mis obras a nacionales y extranjeros. Así como, hacer el tiempo para realizar algunas pinturas y exponerlas en una galería y que mis compatriotas me conozcan y disfruten del trabajo que realizo”, estableció.
Es importante destacar que este artista combina su amor por el arte con el Kung fu, una disciplina de Arte Marcial Chino, que practica desde 1979 y que hoy en día como cinturón negro y maestro, enseña a cuatro niños y dos niñas vecinos de su comunidad, con el propósito de no solo enseñarles a defenderse, sino también como una manera de transmitirles valores y virtudes que los convierten en hombres de bien para su familia y el país.