Crímenes

Obra literaria de Tolkien, un mito que no tiene fin

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20.02.2016

Tolkien sigue vivo en el imaginario colectivo. A décadas de su muerte, sus libros, llevados con éxito a la pantalla gigante, le han hecho ganar millones de fanáticos, que se han volcado a leer sus historias llenas de fantasía y personajes inimaginables.

Esta semana un hallazgo reveló que la obra de J. R. R. Tolkien, autor de la trilogía de “El señor de los anillos”, no tiene fin.

Si hace solo unos meses se hablaba del descubrimiento de un mapa inédito de la Tierra Media con anotaciones del escritor, ahora el escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico John Ronald Reuel Tolkien vuelve a sorprender a sus seguidores, al descubrirse dos de sus poemas en un anuario de colegio de 1936, por un estudioso de su obra.

The Shadow Man, una versión temprana de un poema que finalmente se publicó en 1962 en la colección de “Las aventuras de Tom Bombadil”, es una de las piezas encontradas en la vieja publicación descubierta en el interior del Colegio de Nuestra Señora, en Abingdon (Reino Unido). El otro poema, “Noel”, está dedicado a la Navidad.

Ambos poemas fueron impresos un año antes de la publicación de “El Hobbit”.

Y según un artículo de BBC en español, se cree que Tolkien conoció este centro de enseñanza mientras era profesor de inglés en la Universidad de Oxford.

Las obras perdidas de Tolkien salen a la luz, justo después de que el estudioso americano Wayne G. Hammond, experto en el escritor, entrara en contacto con el centro. Hammond conocía, a través de anotaciones del propio Tolkien, que dos de sus poemas aparecieron en una revista llamada The Abingdon Chronicle.

El hallazgo

Se trataba en realidad del anuario de 1936 de esta escuela, que entonces estaba dirigido por las Hermanas de la Misericordia. De hecho, el director actual de la escuela, Stephen Oliver, declaró en una entrevista, que no pudieron encontrar la edición de 1936 de la revista y remitieron a Hammond a los archivos de las Hermanas de la Misericordia, en Londres.

“Mientras preparábamos un evento para los exalumnos de la escuela, descubrimos nuestra propia copia y vi los dos poemas que Hammond estaba buscando”, relata.

El escritor, que nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfointein, Sudáfrica, pasó gran parte de su vida entre los muros de la Universidad de Oxford, donde enseñaba filología inglesa medieval.

Aunque su nacionalidad era inglesa, su apellido es de origen alemán. Quedó huérfano a temprana edad y, según el sitio católico Aci Prensa, una tía y un sacerdote se ocuparon de su educación, marcada por el cristianismo.

A inicios de la Primera Guerra Mundial conoció y se enamoró de Edith Bratt, una jovencita huérfana, con la que estuvo casado 55 años y tuvo hijos. Christopher, su hijo mayor, es quien ordenó y editó la obra de su padre.

Tenía un doctorado de la Universidad de Oxford.

Su obra “El Silmarillion”, que es un mito sobre los orígenes del mundo y donde hay una lucha interna entre el bien y el mal, lo comenzó a escribir en 1917.

Publicó “El Hobbit” en 1937, siendo escrito como un juego. Tras la petición de los editores, prometió escribir la segunda parte de la novela, pero los mundos del “El Hobbit” y “El Silmarillion” se convirtieron de una historia infantil e ingenua a una epopeya.

La trilogía de “El señor de los anillos”, llevada al cine por el director Peter Jackson, es uno de sus más grandes éxitos. En 1972, un año antes de morir, la universidad de Oxford le confirió el Doctorado en Letras Honorario, aclarando que premiaban sus trabajos filológicos y no sus novelas.