Hace 265 años que la Virgen María hizo de la tierra catracha su hogar.
Hoy, bajo la advocación de Nuestra Señora de Suyapa y a 87 años de haber sido declarada Patrona de Honduras, miles de fieles devotos llegan hasta su Santuario para rendirle la más sublime veneración y agradecimiento.
Hasta su altar sencillamente adornado con flores y un par de ángeles que la custodian, se presenta el pobre, el rico, el que vive en el rincón más apartado del país, el que habita cerca, para estar junto a la madre morena.
Velas, arreglos florales, plegarias, rezos del Santo Rosario, entre otras ofrendas, se elevan como una oración para la Reina de Honduras
La novena que inició hace una semana y que culminará con la gran celebración el próximo 3 de febrero, día consagrado a ella, se ha denominado “La fe incondicional de la Virgen María”, que es una invitación para mantener la mirada fija en Jesucristo.
A la par del fervor religioso, en la comunidad de Suyapa se vive un ambiente festivo debido a la celebración de la feria.
Los turistas no llegan a visitar solo el Santuario y la ermita, sino a disfrutar de las ventas de comida y bebidas que se han instituido como una tradición.
Pupusas, yuca frita, papas, pastelitos, carne asada, horchata y pozole pueden degustarse en el lugar. También hay a la venta dulce de leche, alborotos y alcitrones, sin faltar desde luego las artesanías y objetos religiosos.