Santa Bárbara, Honduras
El Centro Penitenciario Regional de San Pedro Sula (CPR-SPS) será el proyecto carcelario de máxima seguridad más grande de la región centroamericana.
Ubicado en la aldea La Acequia, Naco, Santa Bárbara, la obra tendrá la capacidad para albergar a 3,298 privados de libertad en un espacio físico de 110 manzanas de tierra.
La edificación, que ya está en construcción, constará de tres centros penitenciarios independientes para privados de libertad de máxima, mediana y mínima peligrosidad. Además, destaca la construcción del primer Parque Industrial Penitenciario en Honduras.
La obra tendrá un costo aproximado de 60 millones de dólares (1,400 millones de lempiras) y su primera etapa será terminada dentro de aproximadamente 14 meses.
El diseño y construcción de la obra está a cargo de la empresa Evaluación, Desarrollo, Gestión (EDGE) con fondos de la tasa de seguridad del gobierno de la República.
Un equipo de EL HERALDO se trasladó hasta el CPR-SPS para conocer los nuevos diseños y el avance de la construcción.
Proyecto monumental
El Centro Penitenciario Regional de San Pedro Sula (CPR-SPS) constará de tres cárceles independientes, informó Luis Suazo, viceministro de seguridad.
La primera cárcel, o etapa 1, estará diseñada para recibir a 1,122 privados de libertad de alta y mediana peligrosidad. Constará de seis módulos y presenta un avance del 17% en su construcción.
La etapa 2, según dijo Suazo, estará construida a un costado de la 1 y servirá para encarcelar a 1,344 privados de libertad de mediana y mínima seguridad. Poseerá, según adelantó, un diseño y construcción similar a la de la cárcel de máxima seguridad de La Tolva en Morocelí, El Paraíso.
Al igual que la etapa 1, esta etapa 2 poseerá independencia total, pese a estar adentro de un mismo terreno.
Tendrá sus propios accesos, edificios administrativos, habitaciones para policías penitenciarios, armería, estacionamiento, canchas, cocinas, clínicas, talleres, aulas de clases, área de visitas y áreas destinadas para la agricultura.
La etapa 3 es un espacio destinado para albergar a 832 privados de libertad de mínima seguridad y estarán ubicados en dos módulos. En esta etapa destaca el primer parque industrial penitenciario en Honduras, un complejo monumental de 72 manzanas de tierra destinado a la implementación de la industria carcelaria.
Suazo explicó que con la puesta en marcha de este modelo se podrá avanzar no solo en la rehabilitación de los privados de libertad, sino también en la reinserción a la sociedad brindándoles la oportunidad de obtener un empleo y un salario mensual.
El parque será un espacio de inversión para la empresa privada y el gobierno, en la que se proyectan diferentes rubros de trabajo. Esta área solo estará destinada para privados de libertad de mínima seguridad. Todo el complejo, con sus tres etapas o cárceles, poseerá los estándares internacionales de la Asociación Americana de Prisiones (ACA) de las penitenciarias de máxima seguridad en el mundo.
El complejo garantizará la seguridad de las personas que están afuera del complejo, de los empleados y policías penitenciarios y la integridad de los privados de libertad, por lo que será un complejo modelo entre los países de la región.
Primera etapa: CPR1
La primera cárcel, o etapa 1, ya está en construcción y es una continuación del proyecto que comenzó en 2013 monseñor Rómulo Emiliani.
La empresa EDGE rediseñó el proyecto para adaptarlo a los estándares internacionales de la ACA, en materia de construcción de centros penitenciarios de máxima seguridad.
A esta primera etapa se le llamará Centro Penitenciario Regional 1 (CPR1) y estará destinada para albergar a 670 privados de libertad de máxima peligrosidad y 452 privados de libertad de mediana peligrosidad.
El área total de espacio físico es de 23 manzanas de tierra y actualmente presenta un avance de construcción del 17 por ciento.
El CPR1 constará de seis modulos: cuatro para privados de libertad de máxima peligrosidad y dos para privados de libertad de mediana seguridad, debidamente separados para un mejor control. Además constará de un edificio administrativo, habitaciones para guardias penitenciarios, estacionamientos, armería, gimnasios, canchas, talleres clínicas, cocinas y un área destinada para la agricultura.
Máxima peligrosidad
El CPR1 tendrá cuatro módulos para privados de libertad de máxima peligrosidad.
Cada uno de ellos tendrá la capacidad de albergar a 168 presidiarios, que estarán ubicados en 84 celdas, distribuidos en parejas.
Además, habrá dos espacios más pequeños denominados como áreas de segregación con una capacidad cada uno para 20 privados de libertad.
Este espacio será destinado a reclusos que se consideran aun más peligrosos o tengan tendencias suicidas y estarán ubicados en celdas individuales. Cada uno de los módulos para privados de libertad de máxima peligrosidad constará de tres niveles.
En los primeros dos pisos estarán las celdas de color azul que identifica de manera general a los privados de libertad de alta peligrosidad.
Mientras en el tercer nivel, el color de las celdas serán rojas y estará destinado a los reclusos que presenten un mal comportamiento en el CPR1.
Para un mayor control y siguiendo los estándares internacionales en construcción de cárceles de máxima seguridad, EDGE definió que cada uno de los cuatro módulos de máxima seguridad sea dividido en dos partes.
Esto con el fin de que al momento de que se suscite un motín adentro del penal sea más fácil retomar el control.
Una hora de sol
Por considerarse un espacio para personas altamente peligrosas se decidió dejar solo un pequeño espacio por módulo, tipo cancha, para la recreación de algunos reclusos, pero su uso será restringido y gozarán de él quienes tengan un buen comportamiento.
Caso contrario, los privados de libertad de esta área solo podrán gozar de una hora de sol al día como establece la ley. Este espacio al aire libre será en una celda en la parte superior del edificio, la cual estará totalmente resguardada.
Naco, Santa Bárbara, es una zona de altas temperaturas, por lo que se decidió en el diseño cubrir en su totalidad los módulos, con entradas de aire fresco y salidas de aire caliente que permitirán reducir hasta en 10 grados la temperatura en el lugar. Se incluirá además mosquiteros en la parte superior del techo para evitar el ingreso de insectos.
Durante el día, los privados de libertad serán monitoreados por un sistema de 500 cámaras de seguridad antivandálicas y la presencia constante de los policías penitenciarios.
En el diseño del PCR1 se estableció un área de seguridad en la parte superior de cada módulo en donde uno o dos policías penitenciarios tendrán una vista panorámica total del espacio carcelario.
Este centro de control contará con vidrios blindados donde existirán orificios para lanzar bombas lacrimógenas, balas de pintura o de goma en el caso de una revuelta.
En esta zona además se encontrará un dispositivo de seguridad único que permitirá abrir la puerta de acceso al módulo.
Esta puerta es un resguardo de doble chapa de acero, con rieles superiores e inferiores y una mirilla de vidrio blindada que permite observar el movimiento de los reclusos.
En lo que respecta a las celdas, cada una de ellas estará destinada para albergar a dos privados de libertad.
Este lugar de descanso constará de una litera con dos planchas de una combinación de hierro y concreto a la que se le añadirá un colchón que posee cualidades especiales para no poder ser utilizado en suicidios, asfixia o incendios, limitando el accionar peligroso de los reos y cuidando su integridad física.
Además, en la celda habrá un solo inodoro de acero inoxidable antivandálico, un lavamanos y un espejo del mismo material.
El aseo personal de los reclusos será por piso, para ello se construirán cuatro duchas individuales para un total de 12 por cada módulo, donde en un orden establecido los prisioneros podrán bañarse. La entrega de alimentos a los reclusos será en cada una de las celdas, por lo que no podrán compartir en conjunto el espacio de recreación.
Seguridad y visitas
Ingresar al Centro Penitenciario Regional de San Pedro Sula (CPR-SPS) en todas sus etapas será un proceso con muchos controles de seguridad.
El área total de 110 manzanas de tierra del penal ya está rodeada de miles de metros de serpentina con muros de concreto y mallas de ciclón reforzadas.
Además, cada una de los cárceles estará también rodeada individualmente de serpentina y torres de monitoreo con guardias penitenciarios armados, en la denominada zona de muerte, donde los guardias están autorizados a disparar si algún preso traspasa esta zona.
Aparte de estos dos muros hay un tercero, construido de concreto reforzado que rodeará cada uno de los módulos de las cárceles.
Y por último está otro muro más que forma parte de la construcción y cimiento de los módulos, por lo que escapar resulta imposible.
El viceministro Suazo reiteró que esta es una cárcel que posee todos los controles de las penitenciarías de máxima seguridad.