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Mo Yan, un Nobel inspirado por el realismo mágico

Su libro “Grandes pechos, amplias caderas” podría ser “Cien años de soledad” chino. Influenciado por Gabriel García Márquez, a quien admira, el escritor ha sabido sortear con humor e ironía la censura de su gobierno.

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20.10.2012

Diez minutos después de anunciarse su nombramiento, sus obras se agotaron en las principales librerías de España.

Mo Yan, el escritor chino, recién electo premio Nobel de Literatura, es un personaje controversial que no hace honor a su seudónimo que en mandarín significa algo así como “no hables” o “abstente de hacer comentarios”, más bien tiene mucho que decir.

El Nobel chino, calificado por algunos medios internacionales como “reservado, tranquilo y de un humor muy particular”, es un militante comunista y dirigente en colectivos oficiales de escritores.

Y es el primer autor de su país en recibir tan prestigioso galardón sin estar en el exilio, como Gao Xingjian hace doce años, o en la cárcel, como el disidente Liu Xiaobo, que obtuvo el Nobel de la Paz en 2010.

Famoso gracias a novelas como “Sorgo rojo”, llevada al cine en 1987, Mo Yan también ha sido criticado por otros disidentes, como el artista Ai Weiwei y el escritor Ma Jian, por no romper una lanza a favor de los perseguidos en China por sus opiniones políticas.

Según algunos, el autoritario régimen de Pekín intenta apropiarse de la figura de Mo Yan para convertirlo en un héroe nacional. Pero sus detractores no opinan lo mismo. Su compatriota, el escritor Liao Yiwu, considerado como el poeta de la masacre Tianamen, calificó a Mo Yan de “canalla” y de intelectual del régimen.

“Mo Yan hace pocos meses organizó un acto con cien escritores en el que cada uno de ellos transcribió un texto de Mao como muestra de fidelidad al régimen. Eso les da una idea del personaje, es un canalla”, dijo Liao en la reciente Feria del Libro de Fráncfort, Alemania.

El Nobel sale al paso a estas acusaciones.

“Creo que muchos de mis críticos no han leído mis libros. Si los hubieran leído se percatarían de que fueron escritos bajo mucha presión y que me expusieron a grandes riesgos”, dijo Mo Yan a periodistas. “Pienso que algunos comentarios de Mao Zedong sobre el arte son razonables, como por ejemplo sus puntos de vista sobre las relaciones entre el arte y la vida”, agregó.

Agregó además que es responsabilidad de un escritor abordar temas políticos y sociales. “Un escritor vive en sociedad, y por eso la vida que describe engloba a la política y a una amplia gama de problemas sociales”, dijo a los reporteros tras saber que era ganador del Nobel.

LATINOAMÉRICA. Aunque es casi un desconocido en América Latina, el mismo ha reconocido que sus obras han sido influenciadas por el realismo mágico del también Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, por quien profesa admiración.

En un reportaje, la cadena CNN destaca que el “El “realismo alucinatorio” que la Academia Sueca encontró en la obra de Mo Yan tiene una estrecha conexión con la visión mágica de la realidad de algunos de los principales escritores latinoamericanos. El estilo del autor chino es comparado con el de Gabriel García Márquez.

Según Marta Alonso, coordinadora de editorial Kailas, que imprime desde 2006 los libros del nuevo Nobel en español, Gabo inspiró de tal forma la obra de Mo Yan que su libro “Grandes pechos, amplias caderas”, “podría ser ‘Cien años de soledad’ chino”.

Al igual que en “Cien años de soledad” García Márquez construye la vida de una familia durante una centuria, en “Grandes pechos, amplias caderas”, Mo Yan hace una reflexión de la historia de China desde la revolución de los bóxers hasta la revolución cultural de Mao Tse Tung en la década de 1970, a través de la vida de una mujer que busca perpetuar su descendencia.

La editorial Kailas ha publicado seis obras más del autor, las cuales son calificadas como “un auténtico regalo” por el fundador, Ángel Fernández Fermoselle.

Mo Yan ha sabido sortear con humor e ironía la censura del gobierno de su país.

“El gran escritor, que es muy humilde, no le da importancia a cómo realmente escribe y la maravilla de escritura que tiene”, dijo a CNN México, Martha Alonso.

Pero hay un gran interés de que sus obras y las de otros autores chinos lleguen a occidente. “Tiene un enorme interés de que sus libros estén en América, es uno de sus mayores proyectos”, indicó Martha Alonso, quien señaló que la editorial lleva un año distribuyendo la obra de Mo Yan en el continente americano.

“Quiero seguir mi camino, concentrado en lo humano para mi propia obra”, declaró el escritor en una parte de las entrevistas que dio tras su nombramiento.

Pero la admiración por Gabo y su interés porque sus novelas sean traducidas al español no es el único acercamiento del autor con América Latina.

Aunque Mo Yan admira a García Márquez, conoció personalmente en su país a su rival literario y también premio Nobel 2010, Mario Vargas Llosa. Durante un encuentro, Mo Yan le contó a Vargas Llosa que le había mostrado a su esposa una foto suya y que ella le dijo que el autor de

“La fiesta del chivo” era más guapo que él y dejó de hablarle por un tiempo. “Lamento haberle generado problemas conyugales”, le respondió con una sonrisa Vargas Llosa, en una visita al Instituto Cervantes de Pekín.

RECORRIDO. Mo Yan es el seudónimo habitual de Guan Moye, el nombre de pila del escritor ligado a América Latina por sus estrechos lazos con el realismo mágico, un valor que fue destacado por el jurado del Nobel, que valoró su obra que “ha sabido mezclar el realismo alucinatorio con cuentos populares, historia y contemporaneidad”.

Mo Yan nació en 1955 en Gaomi la provincia de Shandong, en una familia de granjeros. Dejó la escuela durante la Revolución Cultural para trabajar en una fábrica de petróleo. Se alistó en el Ejército Popular de Liberación, las actuales fuerzas armadas de su país, a los veinte años, y empezó a escribir siendo todavía soldado.

“Lluvia en una noche de primavera” es su primera novela, escrita en 1981.

El éxito le llegó con sus novelas “El rábano transparente” y “El sorgo rojo” (1987), que fue llevada al cine por el director Zhang Yimou. En 1996 publicó “Grandes pechos, amplias caderas”, donde casi un siglo de historia de China es visto a través de los ojos de una mujer. Este libro fue prohibido por las autoridades de Pekín.

En una entrevista en 2008, dijo que “quizá dentro de cien años un chino pueda ganar el Nobel” y eso ocurrió el 11 de octubre de 2012.

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