El recién pasado domingo, 22 de marzo, Kristi Noem llegó a Tegucigalpa en su calidad de enviada especial para el “Escudo de las Américas”, la iniciativa de seguridad impulsada por el presidente Donald Trump. Antes, lo había hecho en su rol de secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, desde el cual impulsó la agresiva campaña de migración del gobierno estadounidense.
En esta segunda ocasión, la enviada de Trump se reunió con el presidente Asfura y su gabinete de Seguridad para hablar de temas de seguridad, narcotráfico, migración, inversión, empleo y el compromiso de Honduras en la lucha contra los carteles y el crimen organizado.
Se habló sobre la repotenciación de las Fuerzas Armadas en cuanto a equipo, recursos y equipos estratégicos para enfrentar los desafíos que se tienen, dijo el ministro de Defensa, Enrique Burchard, y sobre las necesidades del país para fortalecer la lucha contra el crimen organizado, expuso el ministro de Seguridad, Gerson Velásquez.
Al menos de manera pública no se conocieron los resultados concretos de la reunión, más allá del compromiso de la funcionaria estadounidense de regresar al país en unas seis o siete semanas con un grupo de empresarios interesados en invertir en el país.
Honduras tiene en Estados Unidos uno de sus principales aliados, es su principal socio comercial y la casa de más de dos millones de hondureños que huyeron del país en busca del llamado “sueño americano”, esas oportunidades laborales que aquí no encontraron y quienes, hoy por hoy, son una de los principales pilares de la economía nacional con sus remesas.
De ahí que la expectativas de una relación armoniosa con ese aliado son bastante altas. Se espera que vayan más allá de visitas cordiales y se concreten en beneficios para los dos países, con acciones concretas que se desborden a la población