Honduras entra a una semana crucial hacia la instalación del nuevo gobierno, debidamente electo el pasado 30 de noviembre, día en el que los hondureños acudieron voluntaria y pacíficamente a escoger con su voto a las nuevas autoridades de dos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, y las 298 corporaciones municipales.
Pese a todas las incertidumbres generadas por grupos políticos oficialistas que se niegan a reconocer su estrepitosa derrota en el proceso electoral, el camino para la toma de posesión está allanado por el accionar de las autoridades del Consejo Nacional Electoral en el marco de lo establecido en las leyes electorales y la Constitución de la República y el papel de las Fuerzas Armadas de Honduras apegados estrictamente a su rol constitucional como garantes de la alternancia en el poder.
El próximo miércoles deberá instalarse la sesión preparatoria del Congreso Nacional en la que deberá elegirse a la Junta Directiva provisional, para lo cual comisiones de diputados electos del Partido Nacional y Partido Liberal negocian desde la semana anterior la integración de la misma. El día 23 se elegirá la Junta Directiva en propiedad y el 25 se instalará la legislatura.
La aspiración de la sociedad es que esa elección no repita los agrios sucesos ocurridos en enero de 2022, cuando, por falta de consenso en la fuerza política ganadora de ese momento, el partido Libre impuso a patadas en la presidencia de ese poder del Estado a Luis Redondo.
Esta semana deberán agilizarse los procesos de transición en las diversas secretarías de Estado, actividades que debieron iniciarse en diciembre pero que se vieron obstaculizadas por los funcionarios del actual gobierno en su intento de desconocer a las nuevas autoridades del Estado, mientras la Corte Suprema de Justicia deberá responder los recursos de amparo e inconstitucionalidad promovidos contra el decreto 58-2025 con el que Luis Redondo pretende boicotear la transición del poder.
El día 27, el presidente electo Nasry Asfura deberá jurar su cargo e iniciar su gestión, la que se espera tenga a los hondureños como el centro de su accionar, sin olvidar retos prioritarios como la lucha contra la corrupción y la impunidad.