Las reformas al sector eléctrico han entrado en pausa. Será hasta el 21 de julio que los congresistas retomen el debate de este proyecto, catalogado como urgente por la administración del presidente Asfura. El mandatario ha solicitado a los diputados aprobar las modificaciones, argumentando que su único objetivo es rescatar, fortalecer y garantizar la sostenibilidad de la estatal eléctrica.
Esta semana, la junta directiva del Congreso Nacional no logró alcanzar los 65 votos necesarios para aprobar la reforma tal como la envió el Ejecutivo. Aunque la bancada del Partido Liberal afirma estar de acuerdo con reestructurar el sector, decidió no respaldar el proyecto actual por considerar que no responde de manera integral a los desafíos del sistema.
En su lugar, los liberales proponen diseñar una nueva iniciativa basada en siete ejes. Entre sus prioridades destacan: preservar el carácter público y estratégico de la ENEE -prohibiendo expresamente cualquier forma de privatización-, garantizar tarifas justas con subsidios focalizados e implementar una auditoría forense independiente junto a un plan de saneamiento financiero.
Varios sectores se han unido a los llamados a un amplio diálogo alrededor de las reformas, con el propósito de que estas coadyuven a superar la crisis administrativa y financiera de la empresa energética. La Confraternidad Evangélica de Honduras anotó que sería un error aprobar las reformas de manera acelerada y demandó brindar mayor información a la ciudadanía sobre el alcance de la iniciativa.
El aplazamiento de la discusión abre un compás de espera en el que el Ejecutivo y las bancadas de oposición deberán buscar consensos si pretenden destrabar una reforma que la administración actual considera vital para el Estado. Queda confiar en que en el proceso prevalecerán los intereses de un país que requiere que, de una vez por todas, se tomen las medidas necesarias para reorientar una empresa tan vital para el desarrollo como la ENEE.