El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) ha denunciado que, en los primeros siete meses del año 2026, una niña o un niño menor de 18 años perdió la vida de forma violenta cada 43 horas y media en el país.
Según las cifras del organismo, ocho de cada diez víctimas tenían entre 15 y 18 años. Asimismo, el Conadeh alertó sobre la saña con la que se está ejecutando a la niñez hondureña, una verdadera tragedia que no debería pasar desapercibida para la sociedad.
La deplorable situación de la infancia en Honduras está marcada también por los altos índices de pobreza en los que nacen y crecen, lo que agrava su estado de vulnerabilidad.
Se estima que más de un millón de niños y niñas están fuera del sistema educativo y una cifra similar se encuentra en condición de trabajo infantil, principalmente en labores de agricultura, ganadería, silvicultura y comercio.
Otros indicadores revelan que existen más de 20,000 menores en situación de calle y que alrededor de 25,000 niñas y adolescentes resultan embarazadas anualmente.
“Todos estos indicadores develan que no hay un sistema de protección garantista desde la institucionalidad del Estado para proteger la vida de niñas y niños en nuestro país”, expuso Cándida Maradiaga, coordinadora de la Defensoría de la Niñez del Conadeh.
Aunque Honduras es suscriptora de legislación internacional en favor de la infancia y cuenta con abundante marco legal, programas y proyectos nacionales para proteger sus derechos, los resultados son escasos a la luz de las estadísticas.
Es claro que queda mucho por hacer para garantizar los derechos de nuestros niños y niñas. Implementar con firmeza las leyes ya existentes y asignar los presupuestos correspondientes son pasos urgentes e impostergables.