Por un mejor presente

La ciudadanía pide un gobierno honesto, transparente y pragmático, que genere cambios reales, escuche al pueblo y respete derechos y consenso

  • Actualizado: 03 de enero de 2026 a las 00:00

Tal es la aspiración colectiva, expresada en las urnas el pasado 30 de noviembre. La ciudadanía desea un gobierno poseedor de nuevos enfoques, realistas y puntuales, que sea capaz de implementar cambios reales no cosméticos, de fondo y no meramente de forma.

Ha quedado atrás la incertidumbre, las tensiones tóxicas acumuladas, provocadas por partido y políticos generadores de enfrentamientos, inestabilidad, debilitamiento sistemático de la institucionalidad, que condujeron a la nación al punto de ruptura, al inminente colapso del Estado de derecho. Todo ello generó elevados niveles de frustración que ahora deben dar paso al moderado optimismo, otorgando a las nuevas autoridades, en sus distintos niveles, un necesario compás de espera que no puede prolongarse indefinidamente.

Un gobierno honesto, transparente, con periódicos rendimientos de cuentas, que sea capaz de preocuparse y escuchar los diversos planteamientos y expectativas de nosotras y nosotros, los gobernados. Flexible al momento de negociar, pragmático, exento de ideas preconcebidas, con mentalidad abierta y receptiva a la critica constructiva, que se perciban sus integrantes, desde los titulares del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como servidores públicos, despojados de manipulaciones, que inspiren y sean capaces de generar esperanzas en un común destino en el que todas y todos seamos actores y no meros espectadores. Que no prometa aquello que no estará en capacidad de cumplir, para no perder credibilidad e imagen, que brinde resultados concretos, tangibles, con efectiva vigencia de los diversos derechos humanos, incluyendo el de informar y opinar sin censuras ni condicionalidades.

Las lecciones derivadas del reciente ayer deben ser aprendidas, tanto por los de arriba como por los de abajo, para no caer nuevamente en yerros y desviaciones que nos enfrentaron en bandos irreconciliables. Que sea la concertación y no la fuerza -abierta o disfrazada-, la que impere en la conducción del país. Que predique con el ejemplo, actuando con rectitud, dignidad, honor, en función del bien colectivo, ya no del provecho de unos pocos

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Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.

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