La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), a través de la Policía Municipal, ha puesto en marcha una operación para el retiro de chatarras en los sitios públicos, actividad que pasa desapercibida por una población centrada en la solución de otros problemas que marcan su vida diaria.
Esta, sin duda alguna, es una acción de alta importancia en una ciudad como Tegucigalpa, que crece de manera desordenada, sin espacios públicos y con graves problemas sanitarios, entre muchos otros problemas estructurales. Bien lo exponen los urbanistas: en una ciudad de geografía compleja, calles estrechas y aceras fragmentadas, la invasión del espacio común no es un problema menor: es una barrera directa para la convivencia, la movilidad y la calidad de vida.
Por eso es importante valorar que se ejecuten estos procesos que, al final del día, coadyuvan a mejorar la calidad de vida de miles de ciudadanos. En una ciudad congestionada como la nuestra, cada metro cuadrado ocupado por un carro chatarra cuenta, por lo que su retiro libera la vía para la libre locomoción de los peatones sin exponerlos a atropellos y accidentes.
También libera a las comunidades de focos de infección de plagas como los mosquitos generadores de enfermedades como el dengue, el chikunguña y el zika; de cucarachas y roedores, y de depósitos de basura. Aparte de ser focos de infección, no contribuyen al ornato de la ciudad.
Para que estas acciones se extiendan por toda la ciudad y tengan resultados permanentes, es necesario que las comunidades colaboren con las autoridades municipales, reporten los vehículos abandonados y eviten utilizar los espacios públicos como depósitos de chatarra o basura. Poner orden en una ciudad en la que reina la anarquía es una tarea que requiere del compromiso permanente de toda la sociedad.