Las autoridades sanitarias anuncian para el miércoles de la presente semana el inicio de la Campaña Nacional de Vacunación con el objetivo de inmunizar a más de 1.2 millones de niños, niñas y adultos contra enfermedades prevenibles.
El inicio de esta campaña es una oportunidad de oro para que Honduras recupere el terreno perdido tras la pandemia. No es aceptable que, habiendo sido líderes en inmunidad comunitaria, hoy lamentemos muertes por enfermedades prevenibles como la tosferina.
Las autoridades sanitarias hondureñas han advertido que miles de niños y niñas en todo el país están expuestos a contraer enfermedades prevenibles por la negligencia de sus padres o responsables que, por diversas razones, no los vacunan.
Hoy en día se hacen esfuerzos para elevar las tasas de vacunación, pero, desgraciadamente, el personal de salud se encuentra con la barrera de la negativa de muchos padres de familia que se niegan a vacunar a sus niños.
La participación del país en las campañas nacionales e internacionales de vacunación ha sido clave para avanzar en la prevención de estas enfermedades y, consecuentemente, en la protección de la salud de sus habitantes.
Por eso, esta es una oportunidad que no debemos dejar pasar desapercibida, y como padres, madres y adultos responsables, llevar a nuestros menores a los centros de vacunación, convencidos, sí, de que con ello estamos asegurando la salud de nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos mayores, y de nuestras comunidades.
La vacuna no es solo una decisión individual, es un acto de solidaridad colectiva. Instamos a los padres a dejar atrás el miedo o la desidia. Las vacunas son seguras, gratuitas y, sobre todo, el escudo más eficaz que tenemos para proteger el futuro de nuestros niños y la estabilidad de nuestras comunidades.