En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, el papa León XIV ha compartido un mensaje que nos recuerda los graves desafíos que enfrentan los periodistas en el ejercicio de su labor. El Santo Padre lamentó que la libertad de prensa sea un derecho que “se viola con frecuencia, a veces de manera flagrante, otras de forma oculta”, honrando además la memoria de los reporteros que son víctimas de la guerra y la violencia.
Esta es una realidad de la cual, desgraciadamente, los periodistas hondureños no estamos exentos. El Índice Chapultepec 2025 sitúa a Honduras en el grupo de países con mayores restricciones a la libertad de prensa en el continente, compartiendo esa preocupante posición con naciones como Ecuador, México, Cuba y El Salvador.
Según organismos de derechos humanos, entre el año 2001 y el 2026 se ha registrado en el país la muerte de 103 personas vinculadas a los medios de comunicación, casos que en su gran mayoría permanecen en la impunidad.
Un informe reciente del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) señala que en 2026 el ejercicio periodístico ha estado marcado por amenazas, agresiones y desplazamiento forzado. Asimismo, persisten riesgos derivados de querellas por calumnias e injurias, violaciones a la privacidad y diversas formas de censura que buscan silenciar la crítica.
La libertad de expresión no debe ser una ilusión o un sueño inalcanzable; es un derecho fundamental que toda la sociedad debe garantizar. Protegerla no es solo un deber legal, es una prioridad para la democracia y un pilar indispensable para la paz de la nación.
En consonancia la SIP ha expuesto: “El desafío es colectivo. No recae únicamente en los medios o en los periodistas, sino en toda la sociedad. Porque cuando se debilita la libertad de prensa, lo que está en juego no es solo el derecho a informar, sino el derecho de todos a estar informados”.