El estira y encoge entre los médicos y la Secretaría de Salud por el retraso en el pago de salarios suma tres semanas sin solución y, lo más lamentable, con grandes afectaciones en la prestación de los servicios de salud a la población. Desde el organismo no gubernamental Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) se indicó que este conflicto causa “un daño terrible” al pueblo hondureño. “No se dan las consultas, se detienen las cirugías y hay todo un deterioro del sistema de salud”, dijo a periodistas la directora de Salud, Blanca Munguía. “Hay una injusticia terrible en este momento por parte de dos instancias que no logran llegar a acuerdos y que condenan a miles de hondureños a morir”.
La protesta de los médicos afecta a todos los hospitales del Estado y a ellos se han unido, por solidaridad, los doctores del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), quienes, vale decir, están recibiendo sus salarios al día.
La protesta pacífica es un derecho constitucional en Honduras y constituye una de las formas mediante las cuales los ciudadanos pueden expresar públicamente sus opiniones, desacuerdos y demandas. Eso no se discute. Sin embargo, cuando la protesta afecta a terceros, como en este caso a los pacientes del sistema público de salud y del Seguro Social, se demanda que las autoridades busquen soluciones prontas a las justas demandas del pago de salarios en tiempo y forma. Las quejas de miles de pacientes que buscan desesperados atención para sus enfermedades crecen cada día que suma el conflicto entre los médicos y las autoridades.
Negarle la atención en salud a los más pobres no debería ser la alternativa más viable para presionar por la solución de problemas administrativos; y, en este punto, si hay funcionarios que no cumplen con las labores para las cuales fueron contratados, deben ser separados de inmediato de esos cargos, porque no pagar a tiempo es a todas luces una inoperancia administrativa que no tienen por qué pagar los pacientes del sistema sanitario.