El presidente Nasry Asfura se reunirá este fin de semana en Mar-a-Lago, estado de Florida, con su par estadounidense Donald Trump, en la que será la primera cita cara a cara del nuevo gobernante hondureño, tras los posteos que el mandatario de los Estados Unidos publicó en sus redes sociales días antes de las elecciones generales, expresando su apoyo al entonces candidato del Partido Nacional.
La canciller Mireya Agüero ha confirmado la cita e informado que en este encuentro participará también el secretario de Estado, Marco Rubio, con quien Asfura ya tuvo los primeros acercamientos durante la gira a los Estados Unidos en los días previos a su toma de posesión.
La reunión con Trump genera altas expectativas, no solo por ser la primera visita oficial de un presidente hondureño a escasos días de asumir el poder, sino también porque marca un giro de 180 grados tras las frías y agrias relaciones diplomáticas que caracterizaron a la administración de la expresidenta Castro.
El encuentro -aunque de carácter privado- también reviste importancia en varios sectores, principalmente los económicos, que demandan se definan las reglas de las relaciones comerciales entre ambas naciones y entre los más de dos millones de hondureños, en su gran mayoría indocumentados, que con sus remesas mantienen viva la economía del país que no les dio las oportunidades y los obligó a migrar.
De ahí que los alcances de esta reunión trasciendan más allá de la foto de ambos mandatarios y que los acuerdos que puedan lograrse redunden en beneficios no solo de los hondureños que han hecho de Estados Unidos su casa, sino que también de quienes en Honduras esperan que este encuentro se traduzca en políticas de alivio económico, de generación de empleo y una seguridad fortalecida, entre muchos otros aspectos.