Tras una larga semana de vacaciones, los hondureños y las hondureñas retoman hoy sus actividades diarias. Se espera que lo hagan con renovados bríos y entusiasmo, brindando lo mejor de sus capacidades en cada una de las áreas en las que se desempeñan y desde las cuales contribuyen al desarrollo de la patria.
Los retos que todos tenemos por delante para construir la nación de oportunidades que aspiramos heredar a las futuras generaciones son muchos, y el retorno a la realidad no es fácil. Golpean la economía los incrementos a los precios de los combustibles, los cuales obligan -tanto al Gobierno como a la población- a tomar medidas de ahorro que protejan el presupuesto estatal y familiar.
Para el segundo trimestre de 2026 (abril, mayo y junio), la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) aprobó y anunció un incremento promedio del 10.49% en la tarifa, elevando el precio promedio del kilovatio hora (kWh) de 4.81 a 5.32 lempiras.
Por ello, en el entorno familiar es imperativo realizar una gestión eficiente de los recursos económicos que permita alcanzar, sin mayores sobresaltos, la próxima fecha de pago. No hay que olvidar que la planificación presupuestaria es la mejor herramienta contra la ansiedad financiera.
Desde la administración pública se requieren acciones contundentes, esencialmente aquellas encaminadas al control del gasto y de los precios de la canasta básica, los cuales se han disparado en toda la geografía nacional desde hace algunas semanas.
En estos tiempos de dificultad, Honduras requiere del esfuerzo de sus hijos para avanzar con paso firme hacia una recuperación económica que pasa, inevitablemente, por el combate frontal a la corrupción, la impunidad, la inseguridad y el desempleo, entre otros retos que marcan la vida diaria de la nación.