La crisis en el sector salud sigue al rojo vivo. Este lunes, los médicos volvieron a sus “asambleas informativas”, que no son más que paros de labores, para exigir el pago de salarios atrasados.
La situación no es nueva. A lo largo de la administración del presidente Nasry Asfura, el de la salud ha sido uno de los sectores con mayor número de protestas públicas por reivindicaciones sociales y salariales.
Son muchos los acuerdos firmados entre las partes en conflicto, pero el incumplimiento de los mismos reaviva el enfrentamiento y orilla al personal médico a suspender sus actividades laborales. Lamentablemente, con estas acciones los únicos afectados son los miles de pacientes que acuden a diario a los hospitales públicos en busca de atención médica.
Si bien es cierto que las emergencias no se abandonan, también lo es que el sistema de citas, la atención en consulta externa y las operaciones programadas, entre otras actividades, se ven afectadas. Un alto dirigente del Colegio Médico de Honduras dijo ayer a los periodistas que “los médicos tienen el deber de atender a la población, pero el Estado también tiene la obligación de garantizar el pago oportuno de sus salarios”. Y tiene razón.
Pero también tienen razón los usuarios de los servicios de salud que, por sus precarias condiciones económicas, no pueden acceder a los servicios médicos privados. Las partes en conflicto están llamadas a buscar una solución definitiva a los problemas en el sector salud de inmediato: plantear respuestas que aseguren, por un lado, el puntual pago de los médicos y, por otro, la prestación de los servicios de salud en tiempo y forma a los pacientes.
Prolongar esta parálisis solo profundizará el sufrimiento de miles de familias. Honduras necesita acuerdos concretos y soluciones definitivas hoy, no más parches a un sistema de salud golpeado por la incertidumbre.