La trayectoria vital del prócer visionario (1777-1834) abarcó diversos aspectos en el mundo de las ideas y de la política. Su existencia estuvo marcada por la decisión paterna de abandonar la tierra natal, Choluteca, y, junto a su familia, radicarse en la sede de la Capitanía General de Guatemala.
Eso le permitió al niño criollo, bautizado con el nombre de José Cecilio Díaz del Valle, tener acceso a oportunidades educativas no existentes en el sur hondureño, que culminaron al recibir el título de abogado por la Universidad de San Carlos de Borromeo en 1803, previa obtención de los bachilleratos en Derecho Civil y Canónico (1799).
Su cosmovisión del mundo y de la vida estuvo influida, durante sus estudios superiores, por las reformas en los programas académicos introducidas por el sacerdote costarricense fray José Liendo y Goicoechea -posteriormente sancionado y enviado por sus superiores al Valle de Agalta, Olancho-, que reemplazaron la Escolástica medieval por las corrientes ideológicas de la modernidad: el método experimental, el Enciclopedismo, la Ilustración.
Su trayectoria combinó el ejercicio profesional como litigante, funcionario colonial, alcalde de Guatemala, periodista (El Amigo de la Patria, El Redactor General), diputado (al Congreso mexicano y al centroamericano), prisionero, canciller del emperador Iturbide, político; propietario de haciendas, comerciante (de ganado en pie, carne, queso), escritor, orador, triunviro del Supremo Poder Ejecutivo; electo primer titular del Poder Ejecutivo de la República Federal (despojado del triunfo por el Congreso para favorecer al otro candidato, Arce); decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Borromeo; presidente electo, obteniendo más sufragios que Morazán.
Su muerte le impidió asumir el cargo. Su vida y obra, estudiadas a partir de la biografía escrita por Ramón Rosa, han merecido diversos análisis y enfoques, tanto por nacionales como extranjeros. Entre los primeros: Rafael Helidoro Valle, Eliseo Pérez Cadalso, Medardo Mejía, Rafael Leiva Vivas, Ramón Oquelí, Julio Escoto, Matías Funes hijo, Gustavo Zelaya Herrera, Rafael Delgado Elvir. Entre los segundos: Franklin Dallas Parker, Louis E. Bumgartner, Mario García Laguardia.
Zelaya Herrera, en su obra José Cecilio del Valle y el utilitarismo, afirma: “El hilo conductor de sus indagaciones era la promoción del progreso social por medio de reformas paulatinas y de movimientos calculados que evitaran a toda costa las transformaciones violentas y los giros inesperados...”.Bumgartner se refiere a su “aguda habilidad para medir un asunto político controversial y darle vuelta en su favor, manteniendo la imagen por la que tan meticulosamente había trabajado”.
A lo largo de su existencia experimentó distintas frustraciones, una de ellas la de no poder radicarse en España al no ser resuelta favorablemente su gestión para obtener un cargo judicial; el ser víctima de fraude electoral en el Congreso, lo que impidió asumir los destinos de la nueva nación ístmica; la acelerada desintegración del experimento unionista; la hostilidad de la élite comercial de la ciudad de Guatemala, encabezada por la familia Aycinena.
La Universidad privada José Cecilio del Valle -depositaria de manuscritos donados por la familia Durón- tiene aún pendiente la creación de la cátedra Valle, lo que complementaría la cátedra Morazán instituida por la estatal Universidad Pedagógica Nacional. Sugiero la recopilación de la correspondencia intercambiada entre Valle y sus primos los Herrera: Dionisio, Próspero y Justo