Unas perlas de Ormuz

"Entre los siglos XIII y XIV Ormuz se convirtió en poderoso estado naval y comercial, con flota de hasta 500 barcos"

  • Actualizado: 20 de abril de 2026 a las 00:00

Eran quizás los mejores años de Juan Ramón Molina, admirado por el vigoroso arranque de siglo, cuando la inspiración le dictó uno de sus hermosos y armónicos poemas, “Obertura sentimental”, pleno de fantasía: “Voy a decir aquí lo que me inspiras / en nobles versos, de la rima pautas, / y a tocar ~para ti~ todas mis liras / mis oboes, mis pífanos, mis flautas.” Y más adelante, sobre el caballero soñado que la joven espera: “¿Iba a venir del Indostán? ¿Acaso / de la China, de Persia o del Epiro? / ¿En árabe corcel de breve paso? (...)

¿Te iba a ofrendar tesoros de Golconda? / ¿Perlas de Ormuz de sin igual valía? / ¿Un raro ajuar de encajes y de blondas (...)?”.

Desde épocas antiguas Ormuz fue estratégico reino y ciudad portuaria del Golfo Pérsico conocidos por su riqueza, comercio marítimo y control del estrecho que porta su nombre.

Reino que, atestiguan las enciclopedias, fue establecido (siglos X y XI) por príncipes árabes, como dependencia del Sultanato de Kerman y posteriormente como estado autónomo bajo los Salghurids y el Ilkhanato de Irán. Su capital original era Naband y estaba en la costa, pero hacia 1301 la población se trasladó a la isla de Jerun, que pasó a llamarse isla de Ormuz. La palabra deriva de la deidad zoroastriana Ahura Mazda y refleja la herencia cultural persa. Valga añadir que el Zoroastrismo (por Zaratustra) fue la religión más grande de todos los tiempos, con millones y millones de fieles a lo extenso de anchas bandas geográficas, y que aportó por primera vez conceptos teológicos orgánicos, tales como cielo, infierno, juicio final, ángeles y demonios, o sea que introduce el dualismo en otras religiones).

Entre los siglos XIII y XIV Ormuz se convirtió en poderoso estado naval y comercial, con flota de hasta 500 barcos. Controlaba rutas marítimas a India, África oriental y China, siendo centro de comercio de esclavos, especias, alfombras y caballos persas. La ciudad era famosa por su riqueza, lujo y, según relatos europeos, por ser licenciosa y de vida opulenta.

Luego la conquistan los portugueses, los persas e ingleses hasta convertirse en sociedad cosmopolita con alto nivel de vida, visitada incluso por la flota china en el siglo XV. Su ubicación en el estrecho de Ormuz sigue siendo estratégica, conectando el Golfo Pérsico con el océano Índico y siendo clave para el comercio de petróleo y gas en la actualidad. La isla conserva vestigios de una fortaleza portuguesa y su historia ha sido mencionada en la literatura europea, incluyendo obras de John Milton y Andrew Marvell.

Es también famosa por sus perlas. Estas se hallan principalmente en aguas costeras poco profundas del mundo, siendo las regiones más famosas Tahití, Japón, Australia, Indonesia y el Golfo pérsico. Son gemas orgánicas formadas en el interior de moluscos (ostras y mejillones) que las generan cual mecanismo de defensa contra irritantes. Cuando un objeto extraño, ejemplo un grano de arena, entra al molusco, éste secreta capas de nácar (carbonato

de calcio y proteínas) alrededor del irritante, formando con el tiempo la perla.

En el gnosticismo, Ormuzd (o Ahuramazda) es rey de la Luz y Primogénito del Tiempo, como una perla, fuente de la vida y la creación, tal como lo demanda Molina en su agraciado poema.

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