Una rabia

Los baturros saben que Celac sustituirá a la vendida OEA en futuro día y procuran evitarlo”

  • Actualizado: 05 de mayo de 2025 a las 00:00

Rabia es enfermedad zoonótica (transferida de animal a humano) aguda e infecciosa, causada por el virus Rhabdoviridae que ataca al sistema nervioso originando mortal encefalitis (inflamación de cerebro). Contagia por saliva y secreciones del animal infectado y tiene forma de bala o bastoncillo, habitando el planeta excepto en Australia. Se le clasifica como furiosa o paralítica. La primera predomina en mamíferos carnívoros y genera agitación, alucinaciones y confusión. La paralítica es común en roedores, ganado diverso y mamíferos aéreos (murciélagos) y terrestres (perros, gatos, mapaches, lobos). Su signo externo visible es la secreción salival abundante y el sangrado por orificios. En Asia y África representa graves problemas de salud pública ya que causa 55,000 muertes al año, con casos aumentando en China y Vietnam dado el consumo, sin condiciones sanitarias, de perros y gatos. En 1885 Louis Pasteur y Émile Roux desarrollaron desde conejos una vacuna; al presente se la elabora con la base cerebral de ratones lactantes. (Wikipedia).

Horror de nuestra niñez fue el perro rabioso que agitaba al barrio desde un refugio esquinero. Las madres recogían a sus hijos y los señores mostraban pistolas. Imagen terrible era la mandíbula espumosa del can, los blancos colmillos y el rugido de bruma agónica. Luego dos balas, detonaciones que alertaban a tijules y zanates, que invitaban a temblar. Por causas recónditas torna esto a mi mente cuando en radio y tv oigo a personas enfebrecidas con tal odio político e insocial que no hacen sino espumar con la palabra a lectores y oyentes.

El clímax de esto ocurrió durante la cercana sesión de Celac, cuando emborronadores de cuartillas y entrevistados ociosos, ignorantes de su profunda ignorancia, atropellaron dicho proyecto con insultos y descréditos en que -no se dieron cuenta- por ser ese un cónclave internacional latinoamericano, admirado por el mundo, los denuestos no caían sobre la presidenta estatal y sus funcionarios sino sobre la república, dígase la patria.

Las redes informativas transmitieron al orbe la agria reacción de los reaccionarios conservadores, incapaces de soportar un evento que daba prestigio al país y lo devolvía al rango de sociedad con buenas noticias, no con perversos reportajes sobre narcotráfico y corrupción, como aconteció durante docena de años con la cercana dictadura. ¿Cuándo en décadas y décadas se habían sentido honrados de visitar Honduras 33 países miembros de ese bloque regional y doce presidentes electos? ¿Cuándo habíamos recibido a primeros ministros de Belice, Guyana, San Vicente y Granadinas, además de 14 cancilleres y cinco vicecancilleres, adicional de sus secretarios, expertos y consejeros? La rabia perruna se descargó sobre ellos ensalivando la imagen de Honduras. Que venían a dar discursos carentes de beneficio, que la reunión costó mil millones, que era junta de izquierdistas y populistas, que Trump cobraría venganza... Los baturros saben que Celac sustituirá a la vendida OEA en futuro día y procuran evitarlo. Y de allí que destilen el pus de su perversa crítica sin que les importe arrastrar en demérito a la nación. Que valgan estos dos disparos de palabras para pedir que reflexionen.

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