Una nueva visión de la política exterior hondureña

"Vivimos en tiempos donde nuevas potencias emergen con ventajas en los mercados y se instalan en las economías en América Latina"

  • Actualizado: 25 de junio de 2026 a las 00:00

Con el tiempo, los ideales de soberanía e independencia de muchos países de América Latina se están alejando más. El déficit de soberanía no es un fenómeno repentino, sino el resultado de una acumulación de presiones externas e internas que han reducido el margen de maniobra de los Estados. Los bloqueos, intervenciones militares y ahora, sin sonrojarse, intervención en procesos electorales, forman un entramado que limita la capacidad de los gobiernos para actuar con autonomía real.

Vivimos en tiempos donde nuevas potencias emergen con ventajas en los mercados y se instalan en las economías en América Latina, lo cual se ve como un desafío al dominio ejercido históricamente por Estados Unidos. Ante una situación como la apuntada, la interrogante es cómo lidiar con autores externos en el continente, como es el caso de China, cuya presencia es inocultable en la parte económica, en programas de colaboración y en la construcción de obras de infraestructura.

En El Salvador, China ha construido obras valoradas en unos 500 millones de dólares, entre las que se destacan el Estadio Nacional, que será la mejor construcción de este tipo en Centroamérica. Otra de las obras imponentes que El Salvador ha recibido de la cooperación china ha sido la Biblioteca Nacional. El más reciente proyecto es la construcción del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco). Todas estas obras han sido construidas con fondos chinos no reembolsables.

En el caso de Honduras, por el contrario, existe una línea soterrada que busca eliminar toda influencia de las actividades chinas. No es remoto que, desde el Gobierno anterior las autoridades chinas hayan ofrecido la donación de 298 ambulancias para igual número de municipios del país y, sin embargo, el gobierno actual sigue negándose al recibo de la donación y según declaración de la Cancillería el ofrecimiento sigue “bajo análisis técnico” para garantizar, dicen ellos, que cualquier proyecto cumpla con los procedimientos diplomáticos y administrativos antes de anunciarse como una ayuda concreta.

Se ha hecho público que, personeros gubernamentales, bajo la influencia del gobierno estadounidense les han llamado para solicitarles rescindir convenios con empresas chinas como Huawei, lo cual significaría que la empresa dejaría de operar en Honduras, con el consiguiente daño de detener inversiones y cooperación en el campo de las comunicaciones en condiciones ventajosas para el país, especialmente en el campo de la educación. Lo anterior contradice la política de la administración Trump que recientemente viajó a China en busca de cooperación e inversión. Pareciera que la línea para Honduras y otros países de la región es “hagan lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

Un principio progresista en los programas de gobierno en el pasado de muchas organizaciones políticas consistía en la demanda de unas relaciones entre Estados independientemente del régimen político e ideológico. Un principio de esta naturaleza abriría espacio para que Honduras fuese respetada en el concierto de las naciones del mundo.

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