En este mundo moderno, donde todo está globalizado, las grandes potencias mundiales avanzan y crecen exponencialmente de manera veloz e increíble. Por eso menciono que no existe un punto neutro donde no se avance ni se retroceda: las naciones que no están aportando positivamente en este universo contemporáneo están estancadas.
Mientras China incrementa la cantidad de kilómetros de tren bala y moderniza sus ciudades, Japón avanza en robótica industrial, envejecimiento saludable y medicina geriátrica; Corea del Sur registra avances sustanciales en cine; India contribuye con el desarrollo de software y la industria farmacéutica; Estados Unidos destaca por sus universidades de referencia mundial, biotecnología, medicina, ecosistemas de emprendimiento y capital de riesgo; Canadá crece en inteligencia artificial e investigación médica; Italia en ingeniería automotriz y aeroespacial; y Brasil avanza con investigaciones sobre biodiversidad amazónica y aviación regional. Ahora me pregunto: ¿en qué estamos en Honduras?
En Honduras estamos justificando la podredumbre de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica para argumentar el incremento del alto costo de la energía, un aumento que golpea directamente el bolsillo de la población. Seguimos con retos considerables en materia de salud y con un sistema educativo deplorable. Además, tenemos una enorme dependencia económica de las remesas que nuestros compatriotas generan desde el extranjero, un Estado de derecho débil, indicadores de corrupción elevados, mora en el Poder Judicial, mora en el sistema sanitario y una gran dependencia de los cooperantes internacionales.
Y sí, suena negativo citar todos los retos que tenemos, pero son una cruda realidad, nos guste o no. Por eso no tenemos nada que aportar internacionalmente mientras no arreglemos la casa internamente. ¿Cuántos talentos se han perdido por no contar con un sistema educativo en condiciones óptimas? ¿Cuántas vidas se han perdido por no contar con un sistema de salud digno? ¿Cuántas personas han sido víctimas de la ola de violencia de este país?
Estos son los hitos que los gobiernos deben atender urgentemente. Es necesario poner en orden la casa, trabajar de manera coordinada y estratégica, transparentar lo más posible la función pública, priorizar los temas críticos, comunicar de manera eficiente y gobernar para todos los hondureños, no solo para algunos. Como nación, tenemos mucho que ofrecer al mundo.
En fin, mientras no avancemos en lo menos, no vamos a crecer en lo más. El Salvador es un ejemplo claro de ello: atendió de manera enfática el reto en materia de seguridad y ahora se ha convertido en un destino turístico donde muchos visitantes prefieren ir antes que a Honduras. Además, muchos conciertos se están realizando allá, y eso genera crecimiento económico; el crecimiento económico, a su vez, trae progreso y desarrollo.