Programa Monetario

"Honduras necesita, con carácter inmediato, una narrativa económica coherente, respaldada por datos y liderada por la autoridad monetaria"

  • Actualizado: 14 de abril de 2026 a las 00:00

El programa monetario no es un documento accesorio; es el ancla técnica que ordena las expectativas de inflación, crecimiento, crédito y tipo de cambio en una economía. En el caso de Honduras, la no divulgación oportuna de este instrumento tras casi 80 días de iniciado el período económico del nuevo gobierno genera un vacío que debilita la señalización de política pública y aumenta la incertidumbre en los agentes económicos.

El último referente técnico disponible es el programa monetario 2024-2025 del Banco Central de Honduras, el cual establecía un crecimiento del PIB entre 3.5% y 4.5% y una inflación dentro del rango meta de 4% ±. Este marco reflejaba una economía sostenida principalmente por el consumo interno, el dinamismo de las remesas y cierta estabilidad en precios internacionales.

Sin embargo, el contexto actual es distinto y exige una actualización técnica rigurosa. Por un lado, el presupuesto recientemente aprobado por el ejecutivo introduce presiones fiscales adicionales, particularmente por el aumento del gasto social y subsidios, lo que puede tener efectos indirectos sobre la inflación y el déficit.

Por otro lado, las condiciones exógenas han cambiado: la economía global enfrenta tensiones geopolíticas, políticas comerciales más restrictivas y posibles desaceleraciones en Estados Unidos, principal socio económico de Honduras.

A esto se suma un elemento clave: las remesas, que continúan siendo el principal motor de la demanda interna, mostraron cifras récord en 2025, superando los 12 mil millones de dólares, aunque con perspectivas de moderación hacia 2026. Este factor, si bien positivo, también introduce vulnerabilidad externa, pues depende de condiciones laborales y migratorias que se resumen en riesgos fuera del control nacional.

Entre otros riesgos destacan choques en precios internacionales, eventos climáticos que afectan la producción agrícola y presiones en los costos energéticos.

En este contexto, la ausencia de un programa monetario actualizado no es un tema menor, implica que el país carece de una hoja de ruta explícita que articule la política monetaria con la política fiscal y con el entorno internacional. Esto debilita la credibilidad institucional y limita la capacidad de anticipación del sector privado, particularmente en decisiones de inversión y financiamiento.

Más aún, la comunicación es tan importante como la política misma. Un programa monetario no solo debe existir; debe ser divulgado con rigor técnico, transparencia y oportunidad.

La conducción económica moderna exige claridad en los supuestos, en los escenarios de riesgo y en las herramientas de respuesta.

Honduras necesita, con carácter inmediato, no solo la publicación de su Programa Monetario, sino una narrativa económica coherente, respaldada por datos y liderada por la autoridad monetaria. Sin esa señal, el país opera a ciegas en un entorno global cada vez más complejo. Estamos pendiente y atentos al nuevo Programa Monetario.

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