Política pública de salud

En años recientes, la administración de Xiomara Castro anunció la construcción de ocho hospitales como una de sus principales apuestas para revertir el rezago histórico. Sin embargo, la ejecución de estos proyectos está algo estancada

  • Actualizado: 23 de marzo de 2026 a las 20:29

Honduras arrastra, desde hace décadas, una crisis estructural en su sistema de salud pública. No se trata únicamente de falta de recursos, sino de la ausencia de una política sostenida, técnica y coherente en el tiempo. Desde la administración de José Azcona, que impulsó la construcción de más de seis hospitales, el país no ha logrado consolidar una estrategia integral que garantice cobertura, calidad y continuidad en la atención.

En años recientes, la administración de Xiomara Castro anunció la construcción de ocho hospitales como una de sus principales apuestas para revertir el rezago histórico. Sin embargo, la ejecución de estos proyectos está algo estancada. Ninguno fue inaugurado en tiempo y forma, y varios presentan niveles de avance considerablemente bajos. Esto obliga a una revisión técnica y legal de los contratos bajo la modalidad llave en mano: ¿fueron procesos de licitación realmente competitivos?, ¿existió transparencia en la adjudicación?, ¿se están cumpliendo los plazos y condiciones contractuales?

A ello se suma una preocupación adicional: la adquisición anticipada de equipo médico para hospitales aún inconclusos. Este tipo de decisiones, lejos de acelerar soluciones, puede derivar en pérdidas por vencimiento de garantías, obsolescencia tecnológica o deterioro por almacenamiento inadecuado. En términos de gestión pública, esto refleja una desconexión entre planificación de infraestructura y logística hospitalaria, lo cual incrementa los costos y reduce la eficiencia del gasto.

Mientras tanto, la población continúa enfrentando un sistema saturado, con déficits graves en cirugías, abastecimiento de medicamentos y atención especializada. Este es el verdadero punto crítico: aun si los hospitales logran concluirse hacia 2027, el país no puede darse el lujo de esperar. La crisis es actual y exige respuestas inmediatas.

En este contexto, el Gobierno de la República debe adoptar medidas de corto plazo sin perder de vista la solución estructural. El involucramiento directo del presidente es positivo, pero debe traducirse en decisiones concretas, medibles y transparentes.

Una de las alternativas viables es la implementación de fideicomisos para la compra de medicamentos. Con buenos antecedente con el Banco de Occidente que mostró resultados positivos en términos de abastecimiento y eficiencia, el pasado 19 del presente se firmó convenio para compras de medicamentos y servicios de cirugías.

Este mecanismo se fortalece bajo tres principios fundamentales: transparencia absoluta en los procesos de compras y servicios, competencia abierta que garantice mejores precios y calidad, y supervisión activa de la sociedad civil y entes independientes. Solo así el fideicomiso generará confianza y credibilidad.

Honduras necesita más que anuncios o proyectos aislados. Requiere una política de Estado en salud que trascienda gobiernos, que articule infraestructura, talento humano, abastecimiento y gestión eficiente. De lo contrario, el país seguirá atrapado en un ciclo de promesas incumplidas, mientras la población continúa pagando el costo más alto: su salud y su vida

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