Papa León XIV: “Una paz desarmada y desarmante”

Este concepto, clave en su magisterio, fue introducido desde el inicio de su pontificado, describiendo una paz que no se apoya en las armas ni en la lógica de la fuerza

  • Actualizado: 14 de mayo de 2026 a las 00:00

El primer año del pontificado del papa León XIV (cardenal Robert Francis Prevost, elegido el 8 de mayo de 2025), ha estado marcado por un incesante llamado a la paz, definido como la construcción de “una paz desarmada y desarmante”. Este concepto, clave en su magisterio, fue introducido desde el inicio de su pontificado, describiendo una paz que no se apoya en las armas ni en la lógica de la fuerza, sino en la justicia, el diálogo y el amor.

Hay coincidencia en que el eje central de este pontificado es el sentido social del trabajo humano, pues León XIV busca reactivar la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) para que el trabajo sea visto no solo como una actividad económica, sino como un elemento inspirado por Dios que dignifica al hombre, tomando como base la Encíclica Rerum Novarum (1891) y las que luego sobre el tema proclamaron Pío XI, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Realmente, León XIV ha logrado “devolver a la primera plana” la doctrina social, alejándose de polarizaciones extremas.

Su primer año de pontificado ha coincidido con un resurgimiento del interés en las Iglesias de Estados Unidos y de Europa, particularmente entre la Generación Z. Su propia orden religiosa agustina también ha reportado un incremento en el número de jóvenes que desean unirse a ella, fenómeno que algunos han bautizado como el “efecto León XIV”.

En un gesto fraterno, León XIV atendió la petición de los cardenales y los convocó a Roma (enero 2026) para celebrar su primer consistorio extraordinario (reunión formal del Colegio Cardenalicio con el papa) dejando entrever una particular habilidad para manejar los tiempos: no va rápido, pero tampoco lento. Quizás eso se llame prudencia. ¡Escuchar, conversar y luego programar!, ese es su propio estilo de gobierno.

Durante su primer año de magisterio pontificio se ha presentado como un pontífice que apuesta por la unidad en la Iglesia y con otras confesiones cristianas, pero sin romper con las reformas implantadas por Francisco. Lo haría, eso sí, con un estilo más pausado y controlado. Y es que, mientras Francisco pivotaba con llamativa naturalidad sobre los grandes temas sociales -inmigración, ecología, periferia-, León XIV ha puesto el acento en la unidad interna de la Iglesia, en el rigor institucional y en una comunicación más contenida.

El pontífice ha enfatizado que el funcionamiento ordinario de la Iglesia, a nivel local, diocesano y mundial, debe ser sinodal. Todos los bautizados (consagrados y laicos) deben caminar juntos por un camino de “comunión, participación y misión”. En su primer discurso ante el Colegio Cardenalicio, el papa dejó claro que quería “renovar juntos la plena adhesión a ese camino” trazado por el Concilio Vaticano II y continuado por Francisco guiado por la Evangelii Gaudium (2013).

El compromiso ambiental también ocupó un lugar central durante estos doce meses. León XIV profundizó la idea de una ecología integral incorporando nuevos conceptos como el “ayuno consumista” y la “hospitalidad planetaria”. Plantea que “la tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”, y ha cuestionado con dureza “la idolatría de la rentabilidad” y lo que denomina “la eutanasia financiera de los pueblos pobres”.

Otro aspecto distintivo de este primer año fue la fuerte presencia del papa en “el diálogo con los jóvenes”, destacando que ellos encuentren en nuestras comunidades acogida, escucha, estímulo en su camino vocacional, y que puedan contar con modelos creíbles de entrega generosa a Dios y a sus hermanos. Se refirió a los jóvenes como los “nómadas de la esperanza” y busca interpelar a las nuevas generaciones atravesadas por la soledad digital y las crisis de salud mental.

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