Ojojona lista para el Guancasco con Lepaterique

En Honduras el Guancasco es una tradición popular que por años se ha venido realizando entre Ojojona y Lepaterique, y otros pueblos

  • Actualizado: 20 de enero de 2026 a las 00:00

Guancasco se define como el convenio entre dos pueblos vecinos para celebrar visitas recíprocas de las imágenes del patrón, llevadas por las autoridades religiosas locales y civiles, acompañadas de músicos, pólvora y de gran parte del pueblo. Otro significado de Guancasco es la cuota con que una agrupación que celebra anualmente fiestas en honor del patrono del lugar, contribuye a los gastos necesarios para recibir a otra agrupación análoga y vecina. En Honduras el Guancasco es una tradición popular que por años se ha venido realizando entre Ojojona y Lepaterique, y otros pueblos como Ilama, Gualala y Chinda, en Santa Bárbara; y Reitoca y Curarén, en Francisco Morazán. A esta celebración también se le llama “Paisanazgo”, que en lengua indígena lenca significa “pacto de paz”. Está compuesto por una celebración que conlleva actos religiosos, civiles y de confraternización comunal.

El Guancasco sólo es una de las tantas expresiones de paz y respeto que los pueblos indígenas lencas han pregonado de generación en generación. Es una festividad propia de los lencas, enriquecida por las tradiciones cristianas con la llegada de los españoles. Es por ello que el Guancasco simboliza la coincidencia de ambos pueblos y la voluntad política de armonizar las diferencias que separaron a sus ciudadanos en algún momento de su historia común.

En la Breve Monografía del Pueblo Colonial de Ojojona por Abel Arturo Valladares B. (San Juan de Tibás, Costa Rica, agosto 2 de 1950) se dice que “el terreno comprado por Ojojona comprende las dos terceras partes del comprendido en el Título General del ‘Aguacatal’. Su propiedad que le corresponde es de 27 caballerías, 14 cordadas y 25 varas cuadradas. La adjudicación se verificó en el año de 1739. La sesión municipal para la compulsa se efectuó en 1740, y la medida en 1743. La única dificultad territorial que han tenido los de Ojojona ha sido con los de Lepaterique, que siempre han mantenido la idea de apoderarse de los terrenos del ‘Aguacatal’. Uno y otros tuvieron demandas judiciales, pero al final, la legalidad de esos derechos han sido adjudicados a los de Ojojona”.

Esta valiosa información permite una aproximación a la fecha de la celebración del primer Guancasco de la historia entre Ojojona y Lepaterique. Si en el año de 1740 se definió oficialmente la pertenencia de la aldea de El Aguacatal a Ojojona, no después de muchas décadas de litigio entre Ojojona y Lepaterique que peleaba este derecho, y sólo en 1743 se hizo ya por común acuerdo la medición territorial, se puede suponer que fue a partir de este año de 1743, que por iniciativas de las autoridades civiles y religiosas de la época, se dio origen a un “encuentro” como conmemoración anual a tan importante paso hacia la paz de ambos pueblos, abanderados por los principales exponentes, que antes, incluso de los símbolos patrios, ya eran emblemáticos y fieles representantes de ambas comunidades, a saber: Santiago Apóstol por parte de los Lepaterique y San Sebastián por parte de los Ojojona.

Si tomamos este año de 1743 como fecha de la real y definitiva voluntad de los pueblos para terminar con la enemistad entre ambos, al definir el territorio, podemos entonces señalar que allí mismo nació también el deseo de celebrar ese “pacto de paz”, con el hoy conocido Guancasco. En el 2018 se habrían cumplido los 275 años de celebraciones y en este año los 283 años.

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