Lento, el movimiento literario hondureño avanza entre abandono y desapego oficial creando su propia voz y presencia ante el orbe. No es voluminoso como en otras naciones (México, Argentina) pero subsiste y se arrastra, financia sus propias obras y las entrega a un público que ojalá fuera más ávido y exigente. Pero bien, cada sociedad marcha a su ritmo de desarrollo, a pesar de cuánto se desea que para bien colectivo la literatura fuera pan del día, permanente motivo del alma.
Libro extraordinario debe calificarse a “Historia laboral de Honduras: de la conquista al siglo XIX” (Secapph, 2025) compuesto por el admirado maestro Mario Argueta, modelo de investigador. Contiene información que es tesoro: la esclavitud y rebeldía de indígenas, el negro en la minería, encomienda y tributo, repartimientos, hacienda colonial e integración mestiza, entre los aportes de cada grupo étnico de nuestra pequeña densidad de civilización.
En el poemario “Cambio de Alas” (2010) Tulio Galeas retorna a “temas como angustia, soledad, agresividad del medio y la muerte” (H. Umaña), mientras que en “Las razones y otros poemas” (2024) se recopila la voz convocada del autor, tanto de su pasado, cuando publicó sus primeros textos en diario El Día bajo égida de Óscar Acosta, como nuevos escritos deshilados en el tiempo. Recopilados todos gracias a la acuciosa labor editorial de Frances Simán.
La voz literaria de Rolando Kattán goza de suma tesitura (“altura propia de cada voz o instrumento”) como para serle innecesarias las presentaciones. Merecedora su poesía de premios en el orbe (Casa de América en España, Bucovina de Rumania, otros) su más reciente obra “Omisión del ángel” se hizo dueña, en 2025, del XV galardón Claudio Rodríguez que concede el Instituto de Estudios Zamoranos, donde combinando modos en verso y prosa sorprende no sólo por su aguda creatividad, grave humor sino similar por la profundidad filosófica. Ambos leemos a John Donne.
La Cinemateca Universitaria “Enrique Ponce Garay” conducida por René Pauck está por liberar el primer catálogo de las joyas de su maravillosa bodega fílmica: todas las películas rodadas en Honduras, documentales, reportajes televisivos, materiales sonoros de época, como cuando nos visitó el monarca español o cuando Mitch destruyó al país. Destacan “Utopía”, de Raúl Ruiz (60:07 minutos); “Mi amigo Ángel” de Sami Kaffati (32 minutos); “No hay tierra sin dueño”, ídem (01:46) o “Anita, cazadora de insectos” por Hispano Durón (01:35), entre otras valiosísimas. Acceso gratis.
Un rescate valioso es “Josefa Carrasco. Breve mirada” (Juegos Florales Patepluma, 2023) de Marlon Rodríguez, sobre la dulce poeta de Santa Bárbara, caminante pionera en la senda de las letras del siglo XIX que avanzó, contra el arrebato racista y machista, como una de las primeras intelectuales serias (dedicadas, disciplinadas) del país. Entre 1862 y 1945 vio a su padre, el médico y negociante Cándido, atender al sacerdote Manuel de Jesús Subirana y a
Teresa Morejon (la insepulta), nada menos que sembradores de nacionalidad.
Y para cerrar velozmente, “Gualme. Aldea de café” por Julio Maldonado (Banhcafé, 2026) delicia narrativa plena de recuerdos de infancia, ternura y sabor de patria.