Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia, coinciden con el Premio Nobel de Economía 2026. Ambos acontecimientos ofrecen reflexiones sobre estabilidad, inflación y crecimiento, particularmente relevantes para Honduras. Aunque no asistí presencialmente a Bangkok, las conferencias virtuales permitieron seguir los debates, conocer sus conclusiones y analizar las implicaciones para nuestra economía.Los economistas Robert Hall y Michael Woodford, distinguidos con el Nobel de Economía 2026, han estudiado cómo las expectativas de hogares y empresas influyen en el consumo, la inversión y los precios. Sus aportaciones resaltan la importancia de la credibilidad institucional y de una política monetaria técnicamente fundamentada.
Según las cifras difundidas durante las reuniones, la economía mundial crecería 3.1% en 2026 y 3.4% en 2027. El FMI advierte sobre riesgos asociados con energía, alimentos, endeudamiento y tensiones internacionales.
Para América Latina y el Caribe se proyecta un crecimiento de 2.3% en 2026 y 2.5% en 2027. Honduras alcanzaría 3.3% y 3.4%, respectivamente: por encima del promedio latinoamericano, aunque por debajo del 4.2% previsto para Centroamérica en 2026. Estas diferencias invitan a examinar nuestra productividad, inversión y capacidad de generar empleo.
Honduras debe interpretar las recomendaciones del FMI considerando sus propios indicadores. El reciente incremento de la tasa de política monetaria del Banco Central, aunque presentado como preventivo, merece evaluar sus efectos sobre el crédito, la inversión y la actividad productiva. Cuando las presiones inflacionarias proceden principalmente de combustibles importados, elevar intereses tiene eficacia limitada sobre sus causas.
Como enseñan los estudios de Woodford, la política monetaria exige prudencia, credibilidad y análisis de expectativas. Honduras no debe incrementar automáticamente sus tasas siguiendo a la Reserva Federal, sin evaluar previamente sus propios indicadores económicos.
Las medidas gubernamentales de alivio al diésel actúan más directamente sobre los costos de transporte y producción. Deben complementarse con disciplina fiscal, eficiencia energética, protección focalizada e incentivos a la inversión, sin comprometer la sostenibilidad presupuestaria.
También resulta indispensable coordinar las decisiones del Banco Central, Finanzas y demás instituciones económicas. La política monetaria debe responder a las condiciones nacionales de inflación, liquidez y crédito, evitando reproducir automáticamente las decisiones de la Reserva Federal estadounidense. Este martes está prevista la llegada de una misión del FMI para iniciar la sexta revisión del acuerdo vigente. Será una oportunidad para examinar las metas fiscales, las reservas internacionales, la política cambiaria y las reformas estructurales, particularmente en el sector eléctrico.
La visita podría abrir conversaciones preliminares sobre un nuevo acuerdo, orientado no solamente a preservar la estabilidad macroeconómica, sino también a fortalecer el financiamiento agrícola, la inversión privada, la productividad y el empleo. La enseñanza principal es clara: la estabilidad constituye un medio, no un fin. Honduras necesita políticas coordinadas, oportunas y sustentadas en evidencia que conviertan los equilibrios macroeconómicos en crecimiento sostenible y bienestar para la población