No pecar contra los pobres

Reflexionando en el tiempo actual, oscilamos entre creencias de que “la pobreza es inevitable”

  • Actualizado: 01 de abril de 2026 a las 00:00

Entre los miles de mensajes maravillosos y profundamente aleccionadores de la Biblia, hacemos referencia a aquel en el que Jesús (el día anterior a su entrada triunfal a Jerusalén) fue invitado a cenar en Betania, el lugar donde estaba su amigo Lázaro, el mismo al que había resucitado. Y continúa el relato en Juan 12:2 en adelante: “Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.

Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume”. Y justo en esa escena, interviene Judas Iscariote, precisamente aquel que se aprovechaba de ser el tesorero del grupo de apóstoles y que, unos días después habría de traicionarlo entregándolo a sus enemigos judíos a cambio de dinero, y entonces, preguntó Judas, cargado de cinismo: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trecientos denarios y dado a los pobres?”.

El diálogo en mención lleva al Maestro a declarar: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis”.

Esa frase, increíblemente ha servido para que interpretaciones cínicas similares a las de Judas hayan llevado a la idea equivocada de que la pobreza es un mandato “divino” y que “no hay nada que pueda resolverlo”. Judas traicionó a Jesús a cambio del 10% del valor del perfume. El hecho también lo relata Mateo y Marcos agrega que el Maestro llamó a atender a los pobres siempre.

Reflexionando en el tiempo actual, los economistas, políticos, sociólogos, empresarios, instituciones financieras, religiosos y muchos otros sectores en general, oscilamos entre creencias de que “la pobreza es inevitable” o hasta extremos del tipo “hemos logrado reducir la pobreza” (¡aunque solo sea en el papel!). En fin, muchas aseveraciones respecto a los niveles de pobreza presentes en todos los países, en unos, en porcentajes predominantes, como el nuestro.

Los puntos esenciales del ensayo son: que Jesús seguramente no estaba condenando a la humanidad con sus palabras, en realidad, estaba enfatizando en que muy pronto le tocaría ser condenado a muerte por la élite farisea y los gobernantes del imperio romano, aun sin cometer delito alguno y que su presencia física estaba por terminar. Otro punto esencial es que en lugar de pobreza o escasez, Dios y su hijo han dispuesto para la humanidad la abundancia, y que la pobreza y el hambre son resultado de los propios actos del hombre por su rebeldía, idolatría e infidelidad.

Asimismo, que siendo el amor al dinero la raíz de todos los males, se trata de tener prosperidad sin tener apego u obsesión por lo material, sino mas bien, buscando las riquezas y la gloria que proceden del Señor. Otro punto, que debe amarse al prójimo atendiendo también sus necesidades materiales, que los seres humanos deben ejercer su mayordomía cuidando los tesoros y los talentos que Dios ha otorgado.

Que Dios otorga poder y riquezas según su soberanía y que las personas deben ser agradecidas y nunca vanagloriarse porque el verdadero dueño es el Creador. Finalmente, que los ricos no deben ser opresores e injustos con la paga a los obreros (Santiago 5:1-6).

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