Los restos mortales de Morazán y Valle

La ubicación de los restos de Francisco Morazán y José del Valle genera dudas históricas, mientras otros hondureños ilustres descansan fuera del país

  • Actualizado: 14 de octubre de 2026 a las 00:00

El 31 de julio de 1843, meses después del fusilamiento del prócer en San José de Costa Rica, el socio comercial del presidente de la República Federal de Centroamérica, Cruz Lozano, publicó en San Salvador el testamento dictado a su hijo horas antes de la ejecución, el 15 de septiembre de 1842.

Lozano incluyó una nota complementaria al documento jurídico, explicando que “...en los momentos de salir al patíbulo, el general Morazán encargó a su hijo Francisco y al señor Mariano Montealegre que avisaran a su albacea trasladase sus cenizas a esta ciudad, por ser el pueblo que más bien le había correspondido, y cuya cláusula no había consignado en su testamento porque lo dictó en medio del tumulto”.

El general salvadoreño Gerardo Barrios publicó en el periódico La Estrella de Panamá, el 28 de enero de 1864, esta denuncia: “...Carrera y los “nobles” de Guatemala violaron el sepulcro de Morazán cuando saquearon la ciudad de San Salvador”. La Gaceta de Guatemala negó los cargos, concediendo que un soldado guatemalteco había quitado las letras de oro de la tumba de Morazán, pero que el sepulcro no había sido quebrado ni los restos perturbados (Ralph Lee Woodward. Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871, p. 463).

Los historiadores guatemaltecos Dr. Guillermo Zúñiga Diéguez y Lic. Justo Castillo Galindo afirman: “...Actualmente, existe una discusión sobre el lugar en que están depositados los restos del general Francisco Morazán, cuya tumba se encuentra ubicada en el cementerio Los Ilustres, en San Salvador.

En 2021, el presidente Nayib Bukele, ante un requerimiento del gobierno hondureño para repatriar dichos restos, expresó que los restos de Morazán ya no se encontraban en esa tumba, ya que los mismos desaparecieron al ser saqueada en 1863” (Revista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras), n.º 1, 2024, p. 248. En días recientes, Bukele presidió la ceremonia de traslado de los restos de Morazán a un nuevo mausoleo, con los correspondientes honores en acto solemne.

El colega Zúñiga, arriba citado, intenta gestionar ante el gobierno hondureño la repatriación de los restos de José del Valle, localizados en el panteón de la familia Valle Matheu. La tumba del Sabio carece de lápida. “No aparece el nombre de Valle en el registro de defunciones del Cementerio General en dicha tumba; posible que por ser de los primeros traslados del cementerio del Hospital San Juan de Dios al Cementerio General, que se abrió en 1882”.

También en la hermana nación guatemalteca descansan los restos de los exgobernantes Luis Bográn (1849-1895) y Juan Ángel Arias (1859-1927), en tanto, en El Salvador, los del prócer y jefe del Estado de Honduras, Dionisio de Herrera (1781-1850).

La investigación in situ por parte del periodista Faustino Ordoñez concluyó que se ignora el sitio en que se encuentran.

Gracias a las gestiones realizadas por compatriotas, los restos de Juan Ramón Molina fueron repatriados desde San Salvador a Tegucigalpa. De otro modo, hubieran ido a parar a una fosa común.

En México fallecieron los escritores hondureños Martín Paz, Salatiel Rosales, Alfonso Guillén Zelaya y Jacobo Cárcamo. En Argentina falleció el narrador y ensayista Arturo Mejía Nieto, cuyos restos fueron trasladados a Tegucigalpa. También reposan en la capital hondureña los restos de Froylán Turcios, fallecido en San José, Costa Rica.

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