León XIV: histórico viaje a España

El viaje apostólico del papa León XIV a España, celebrado del 6 al 12 de junio, tuvo como epicentro las ciudades de Madrid, Barcelona

  • Actualizado: 09 de julio de 2026 a las 00:00

El viaje apostólico del papa León XIV a España, celebrado del 6 al 12 de junio, tuvo como epicentro las ciudades de Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife bajo el lema Alzad la mirada (cfr. Juan 4, 35).Aunque las cifras y los datos no lo dicen todo, sí abundan y subrayan su magnitud y trascendencia y contribuyen a situar el acontecimiento en uno de los principales eventos de la Iglesia en España en las últimas décadas, quizás solo parangonable con el primer viaje de san Juan Pablo II a España, del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982.

La visita de León XIV dejó varios acontecimientos sin precedentes en España. Fue la primera vez que un papa intervino ante las Cortes Generales, celebró la solemnidad del Corpus Christi, visitó un centro penitenciario español y viajó a las Islas Canarias.

El santo padre abordó cuestiones como la dignidad de la persona, la soledad, la salud mental, la pobreza, la realidad penitenciaria, las migraciones y el diálogo con el mundo contemporáneo. Entre las frases más recordadas de su viaje figuran llamamientos como “¡Sed humanos!”, “Dios no nos abandona”, “el pasado no condena el futuro” o “el amor de Dios no conoce fronteras”.

En una Europa atrapada entre la sentimentalización del fenómeno migratorio y su utilización como arma política, León XIV defendió la dignidad de toda persona migrante, denunció la explotación de los más vulnerables por parte de las mafias que trafican con seres humanos y recordó con claridad una de las grandes intuiciones de la doctrina social de la Iglesia: el derecho a no emigrar, el derecho de cada hombre y cada mujer a poder prosperar en la tierra donde han nacido sin verse obligados a abandonarla por necesidad.

En su histórica intervención ante las Cortes Generales se refirió a la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural y lo hizo sin refugiarse en formulaciones ambiguas. Ante los representantes de una nación cuyas leyes han consagrado el aborto y la eutanasia, recordó con serenidad y firmeza la posición constante de la Iglesia.

El eje de sus alocuciones estuvo centrado en la importancia de la “unidad y de un estilo sinodal”. Ello implica la corresponsabilidad diferenciada con los presbíteros, la vida consagrada y el laicado. Invitando a que el pueblo de Dios se vincule más con la Iglesia y cultive ese sentido de pertenencia fundamental.

El gran acto multitudinario del viaje apostólico fue la Vigilia de Oración con los Jóvenes estructurada como un “festival de la fe” congregando a más de 500,000 jóvenes provenientes de toda España y de distintas partes del mundo.

La vigilia ha tenido lugar dentro de lo que desde hace algún tiempo se viene designando como el “giro católico”, cierto nuevo florecer de la adhesión a la fe y a la Iglesia que tiene justamente mayor desarrollo entre los jóvenes.El despegue de este fenómeno se verá con el tiempo, pero la numerosa asistencia de jóvenes a esa vigilia, muy bien llevada para ese público, quizá esté visibilizando ese brote de sentido cristiano y se puede esperar que la presencia del papa contribuya a asentarlo y purificarlo.

El lema del viaje ha sido una insinuación a no vivir encerrados en la inmediatez, en el cansancio, en la confrontación o en la indiferencia. Alzar la mirada no significa evadirse de la realidad, sino mirarla desde Dios, con la claridad del Evangelio y con la valentía de quien sabe que la fe cristiana no es un adorno del pasado, sino una luz para el presente y una esperanza para el futuro.

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