La oferta de una prosperidad compartida

Esta semana los líderes de la Celac viajaron más de 14,000 km para participar en la cuarta reunión ministerial con China

  • Actualizado: 16 de mayo de 2025 a las 00:00

Han pasado más de 10 años desde que el presidente Xi Jinping propuso una comunidad de futuro compartido entre China, América Latina y el Caribe. Desde entonces ha sido un ir y venir de cooperación, compartir experiencias, conocerse mutuamente, y tanto ha crecido que el intercambio comercial en 2024 superó los 500,000 millones de dólares.

Esta semana los líderes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) viajaron más de 14,000 km para participar en la cuarta reunión ministerial con China, en busca de acuerdos entre estas dos regiones del mundo, que han decidido que la confianza es clave para la prosperidad y el desarrollo compartido.

A través de la historia, nuestra América Latina tuvo experiencias amargas con países colonizadores: España, Inglaterra, Portugal y Estados Unidos. Por eso valora la disposición de China de no imponer su sistema, respetar la soberanía de la región, la integridad territorial y la búsqueda del desarrollo basándose en sus propias condiciones nacionales.

Bien lo distinguía el presidente Xi en su discurso de apertura de este encuentro en Beijing: “Los pilares fundamentales son los tratos de igualdad, el beneficio mutuo como fuerza impulsora, la apertura e inclusión como actitud compartida y la búsqueda del bienestar del pueblo como objetivo esencial”.

El formidable crecimiento de China en las últimas décadas, su altísimo desarrollo tecnológico e industrial, le permite ofrecer al mundo productos de excelente calidad y a precios insuperables. Por supuesto, no ha caído bien en Occidente, digamos Estados Unidos y la Unión Europea, que manipulan el mercado a su antojo con ganancias exclusivas para ellos en detrimento de las otras naciones. Como no han podido competir dedican recursos e influencias para desprestigiar al gigante asiático.

Sin embargo, más de 200 grandes proyectos chinos en Latam desmienten a sus detractores occidentales. El ferrocarril de Belo Horizonte en Brasil, la represa de Santa Cruz en Argentina, los satélites en Venezuela, los proyectos de litio en Bolivia y Chile, las redes 5G de Huawei en varios países, el puerto de Moín y el estadio en Costa Rica, la gran biblioteca pública de El Salvador y el colosal puerto de Chancay en Perú.

Todas esas obras a través de la “Iniciativa de la Franja y la Ruta” han generado más de un millón de empleos locales. Desde 2012 China es el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe, y es el principal para Brasil, Chile y Perú.

Con la creciente amenaza arancelaria y antiinmigrante de Donald Trump, el unilateralismo y el proteccionismo excluyente, es básica la unidad del sur global, y así lo hizo ver el presidente Xi.

Por eso les ofreció a los países de Celac un fondo de crédito por casi 10,000 millones de dólares. Ahora, falta un dirigente latinoamericano visionario que piense en grande y aproveche la propuesta de una prosperidad compartida.

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