La nueva geopolítica de Trump

La estrategia de seguridad de Trump sitúa a América como prioridad, vinculando la intervención en Venezuela con la lucha contra inmigración, narcotráfico y China

  • Actualizado: 08 de enero de 2026 a las 00:00

De acuerdo con el diario El País de España: “La nueva estrategia de seguridad nacional de Trump pone el principal foco geopolítico en el continente americano y reclama que contribuya a frenar la inmigración, el narcotráfico y el avance de China”.

Según el diario, “el ataque militar llevado a cabo por el ejército estadounidense en territorio venezolano y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa abre una nueva era en las relaciones de Estados Unidos en la región. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración de Donald Trump, publicada a principios de diciembre, ya adelantaba que la nueva prioridad será el continente americano, en detrimento de Europa o de Oriente Próximo”.

La operación militar estadounidense en Venezuela guarda alguna semejanza con la renuncia y captura del dictador panameño Manuel Noriega en 1990, que implicó movilizar 30,000 soldados y más de 300 aeronaves, y además, porque también ocurrió el 3 de enero, poco después de Navidad.

“El ataque de Estados Unidos en Venezuela, tras un acoso político y militar desde el pasado verano, forma parte de la nueva estrategia. La presión e incluso injerencia electoral como en el caso de Argentina o Honduras― en favor de gobiernos y políticos afines es otro ejemplo”.

De hecho, Donald Trump está dándole nueva vigencia a “la vieja doctrina Monroe, que durante el siglo XIX marcó una era de intervencionismo de Washington en América Latina dirigido contra gobiernos de izquierda, pero ahora con tintes trumpistas”.

¿Por qué Trump prefiere el
garrote en vez de la política de la zanahoria?

Algunos estudiosos plantean que lo ocurrido en Venezuela es algo propio de una potencia en decadencia. El politólogo Graham T. Allison popularizó el concepto de “trampa de Tucídides”, aplicándola a la rivalidad actual entre China (potencia emergente) y Estados Unidos (potencia dominante).

Bajo la situación planteada por esa trampa, el conflicto entre un poder en ascenso y uno establecido es casi inevitable, ya que la dinámica central del mismo consiste en el enfrentamiento de la potencia que va ganando fuerza e influencia en diversas áreas geográficas, y que por lo mismo está obligada a buscar la redefinición del orden mundial, para socavar el poder de la potencia hegemónica que intenta mantener su poder y dominio.

¿Existe la posibilidad de una verdadera guerra o enfrentamiento militar entre China y Estados Unidos? Varios analistas descartan la misma, porque mientras Estados Unidos siga desgastándose y despilfarrando recursos en operaciones tipo Venezuela, la reconocida “paciencia china” continuará ganando influencia vía comercial y mediante el financiamiento de infraestructura vital en varias regiones de América Latina y de África.

El profesor de la Universidad de Chicago, John J. Mearsheimer, autor del libro The Tragedy of Great Power Politics (“La tragedia de la política de las grandes potencias”), publicado mediante una edición actualizada en 2014, coincide con otros pensadores en señalar que el ataque a Venezuela es un signo de debilidad de una potencia mundial; adicionalmente plantea que Estados Unidos debería estar invirtiendo sus recursos financieros en renovar infraestructura, apoyar la innovación y modernizar la educación y seguridad social. Resumiendo, la nueva política del garrote terminará endeudando más y hundiendo la economía estadounidense

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