Para que surja la esencia del conocimiento no es necesario pensar igual; lo importante es mantener el mismo respeto. Este tema puede parecer sencillo al leerse o escucharse, pero para muchos no lo es. En una sociedad altamente polarizada como la actual, existe la tendencia de atacar de forma directa a quien no piensa como nosotros, y ese es un gran error.
Si queremos mejorar como nación, debemos fomentar aún más el debate de ideas. Ese intercambio básico de planteamientos, que se enseña desde la escuela, parte de una tesis y una antítesis que, al confrontarse, permiten llegar a una síntesis.
Sin embargo, por la forma en que muchas personas perciben sus creencias y dogmas, no están dispuestas a poner en duda lo que creen o piensan. Parten de la premisa de que tienen la razón, sin cuestionar aquello que suponen saber.
Si nos aferramos a las ideas de manera poco sustentada, no avanzaremos como sociedad; por el contrario, nos estancaremos. El conocimiento y la ciencia cambian día a día, y absolutamente nadie es dueño de la verdad. Incluso lo que hoy consideramos cierto puede ser refutado mañana, porque todo está en constante transformación.
Por ello, es fundamental mantener siempre la disposición de escuchar e investigar otras versiones sobre los temas que creemos conocer.
Personalmente, pienso que ese es un gran error que cometen muchas personas que medio dominan un tema y creen que nadie sabe más que ellos, cuando no es así. Esas teorías que tenemos, siempre es fructífero ponerlas a prueba. Como adultos, ese es el ejemplo que debemos darles a nuestros hijos, que siempre salgan de la caja que socialmente nos metemos.
Cuando alguien pone en duda sus creencias y comienza un cuestionamiento que le permite conocer más de algo que ya solía conocer, verdaderamente aprende.
Tristemente, en la vida política y mediática de este país, esto se logra ver muy poco. Los debates y las participaciones de muchos de la élite política de este país parten de premisas basadas en lo que creen y no en lo que pueden sustentar, en gran parte, por eso, la población ha ido perdiendo interés en los asuntos políticos.
Esto lo digo en general, para todos, incluyéndome.
Debemos mejorar la forma en que construimos la opinión pública en el país. Esta no debe basarse en el irrespeto o en ataques motivados únicamente por la afinidad partidaria de alguien. Debemos ser firmes con las ideas, pero respetuosos con las personas.
Los políticos deben comprender que sus acciones como autoridades tienen un alto valor social, político y legal, no solo a nivel nacional, sino también internacional. La manera en que planteamos nuestros criterios y abordamos los disensos dice mucho sobre la imagen de nuestra sociedad.
Por ello, es fundamental dar el valor y el sustento necesarios a nuestras ideas, para ofrecer el ejemplo que nuestros niños merecen y contribuir a construir la imagen de una nación en crecimiento.