La fortaleza del 19% de votación

"Los partidos políticos bajo una conducción inteligente y trabajo transparente con sus bases, pueden acumular una influencia decisiva"

  • Actualizado: 20 de mayo de 2026 a las 00:00

Una de las fortalezas de las ciencias políticas es la posibilidad de analizar la realidad en términos comparativos entre los países, las regiones y aun distintos momentos históricos dentro de un mismo país. Por ejemplo, si nos refiriéramos únicamente a la situación actual de Honduras, fácilmente podríamos decir que el 19% de la participación electoral del partido Libre lo ha convertido en insignificante frente al bipartidismo tradicional en comparación al poderío logrado en los comicios de 2021.

No obstante, observando la situación actual de otras naciones como España y Perú, porcentajes menores al 20% de votación, están siendo muy decisivos en la distribución del poder. En el caso de Perú, ninguno de los candidatos presidenciales en la primera vuelta (12 de abril) alcanzó siquiera el 20%. Siendo que la candidata más votada (Keiko Fujimori) alcanzó apenas el 17.2% y el segundo lugar, Roberto Sánchez, logró con dificultades el 12%. Sorprende entonces que los dos candidatos más populares apenas sumaron un poco menos del 30% del electorado total quedando la incógnita sobre la inclinación que tomarán los electores con el 70% en la segunda ronda presidencial el próximo 7 de junio.

Luego, tenemos el caso de España, donde la pugna sigue siendo entre el Partido Popular PP (derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (izquierda), que se preparan para entrar al próximo año 2027 en una intensa batalla por el control del gobierno central. Desde ya, se manifiestan ciertas tendencias en los gobiernos autonómicos (17 en total), en varios de los cuales se ha constatado que ninguno de esos dos grandes competidores alcanzaría mayoría por sí solo.

De manera, que la definición del poder se daría con la sumatoria de otros partidos medianos e incluso muy pequeños, con alguno de los colosos partidistas. De esta manera, por ejemplo, en provincias como Andalucía (la más poblada de España) se percibe el crecimiento del partido VOX (considerado de extrema derecha y antimigrante) que obviamente haría alianza con el PP.

El punto a rescatar es que aún con porcentajes bajos de apoyo electoral, los partidos políticos bajo una conducción inteligente y trabajo transparente con sus bases, pueden acumular una influencia decisiva. En el caso del partido Libre, logró acumular apoyos desde su creación en 2011, fue creciendo en los procesos de 2013 y 2017, hasta alcanzar el poder en 2021 con base en coaliciones electorales, la atracción del voto de centro y por supuesto, aprovechando la coyuntura del rechazo masivo al partido en el poder.

Su contundente derrota electoral en las elecciones de noviembre de 2025 se explica, principalmente, por un fuerte voto de castigo de la ciudadanía ubicada en el centro político en línea con la decepcionante gestión gubernamental que reprodujo la conducta del bipartidismo tradicional.

La población reflejó en las urnas un profundo desencanto por el rompimiento de las alianzas electorales, los escasos resultados en economía, seguridad e institucionalidad sumado a señalamientos de prácticas autoritarias, ineficiencia y corrupción dentro del gobierno.

A nivel interno, la designación de Moncada como candidata presidencial generó rechazo debido a su percepción como figura multiministerial, impuesta por la cúpula, manejando un discurso confrontativo, artificialmente ideologizado que ahuyentó al votante independiente sin despertar ánimo en las propias bases.

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