La cooperación y el cumplimiento de los fines del Estado

Nuestra supervivencia está en peligro y creo sinceramente que solo cooperando de manera desinteresada lograremos la supervivencia de la especie humana. Por ello es importante que nos ayudemos los unos a los otros, incluso si no percibimos una remuneración económica tan abundante como quisiéramos.

  • Actualizado: 24 de julio de 2026 a las 14:15

“La cooperación social se trata de un fenómeno donde los individuos deciden trabajar en conjunto para conseguir fines que no pueden alcanzar por sí mismos. La idea parte de que la sociedad es un concepto abstracto que solo representa a un grupo de individuos. La sociedad, en su calidad de colectivo similar al Estado, no existe de manera independiente a las personas individuales. Solo los individuos son agentes; es decir, capaces de actuar y decidir, basándose en derechos y responsabilidades claras. La cooperación social se trata de muchas acciones conjuntas simultáneas que solo existen en la medida en que los involucrados las realizan” (Ayau Cordón, 2006; Hayek, 2017; Hazlitt, 2012).

“La cooperación social es uno de los pilares del libre mercado, el cual se refiere a las transacciones voluntarias acordadas entre personas para beneficio mutuo. Las personas cooperan según sus intereses individuales, no siguiendo principios abstractos como el bien común, la familia o alguna otra idea colectiva. Perseguir metas personales todo el tiempo puede parecer egoísta a simple vista, pero es la naturaleza humana y es más beneficioso a largo plazo. Las personas cooperan cuando esto se alinea con sus intereses, lo cual no implica percibir una simple remuneración económica. Los individuos también buscan satisfacción personal, aprendizaje, prestigio, bienestar espiritual y buenas relaciones con otras personas” (Ayau Cordón, 2006; Hayek, 2017; Hazlitt, 2012).

A pesar de parecer contradictorio, no estoy totalmente de acuerdo con los párrafos anteriores, pero quizás, realizando un esfuerzo dialéctico, logremos hallar el justo medio de ambas maneras de pensar.

Nuestra supervivencia está en peligro y creo sinceramente que solo cooperando de manera desinteresada lograremos la supervivencia de la especie humana. Por ello es importante que nos ayudemos los unos a los otros, incluso si no percibimos una remuneración económica tan abundante como quisiéramos. Cuando ya tengamos satisfechas nuestras necesidades económicas, tratemos de trabajar por amor al arte. De ahí la importancia de realizar actividades que nos encantan y nos gustan; es decir, realizando trabajos que nos gustan por poca remuneración o, si son emergencias, por satisfacción personal. Enseñar a un niño algo que uno domina y sabe le dará a usted un sentimiento de satisfacción personal, sobre todo si domina lo que hace; salvar una vida, construir casas ajenas o enseñar una disciplina deportiva solo porque nos gusta lo que hacemos es causa de gran satisfacción personal.

Ahora que escribo este artículo, estamos los habitantes de Honduras amenazados por la escasez de agua y de comida. Tenemos que revertir este daño que le estamos causando al planeta, ya que, si no, dejaremos de existir como especie en este planeta. Piensen en sus hijos, sobrinos y nietos, y en qué clase de planeta queremos heredarles nosotros, los que estamos a cargo ahora mismo. Tratemos, aunque sea los fines de semana, de ayudar con actividades no remuneradas en un arte que sea de nuestro agrado y que dominemos muy bien, como para ir educando a las jóvenes generaciones. Creo que será así, de todo corazón, o no será más. Es decir, ayudemos a los demás por poca remuneración y Dios nos recompensará de manera abundante.

No soy comunista, no veo resultados en seguir persiguiendo una actividad que no funciona en la práctica, pero sí entiendo que este afán excesivo por el lucro nos llevará al fracaso como especie. Para serles más claro, moriremos con dinero en el banco. Yo creo que un sábado dedicado a actividades benéficas por medio de un arte que dominemos nos sacará del agujero en que estamos.

Dejemos de pelear con armas como si fuéramos animales irracionales. Yo concebía el siglo XXI como uno de gran progreso en la medicina, la exploración espacial y la enseñanza; es decir, ir por un camino más civilizado que el que hemos seguido hasta ahora. Me he llevado un gran desencanto: hay guerra por todo el mundo, el uso de drogas peligrosísimas hundiendo a nuestra juventud y crímenes horribles cometidos por muchachos desorientados por falta de formación en el hogar. Así que reflexionemos: o seguimos así y desaparecemos todos y, por consecuencia, nuestros hijos, o cambiamos y superamos esta situación en la que estamos inmediatamente, con la ayuda de Dios.

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