Honran y prestigian a Honduras (15)

"El que siembra el grano que sustenta nuestro cuerpo, vale tanto como el que siembra la semilla que nutre nuestro espíritu"

  • Actualizado: 19 de agosto de 2026 a las 00:00

TEATRISTAS: Desde el sacerdote José Trinidad Reyes y sus pastorelas al presente, contamos con una tradición teatral continua por parte de dramaturgos, directores, actrices, actores. Francisco Salvador Aguilar, director, actor, dramaturgo, estudios en México. José Francisco Saybe, ingeniero, impulsó la actividad teatral en San Pedro Sula.

Rafael Murillo Selva, dramaturgo, director, diplomático, ha puesto en escena varias obras colectivas en Colombia y su país, con proyección internacional. Mauricio Durón, desde el capitalino Teatro Reforma, puso en escena y dirigió obras de dramaturgos extranjeros, contribuyendo al renacer teatral; docente, crítico de cine.

Candelario Reyes, dramaturgo, director del grupo Yahamala. Isidro España, fundador del grupo Camino Real, enfatizando la educación teatral. Saúl Toro, estudios avanzados en Colombia, actor y director, primer director de la Escuela Nacional de Teatro, forjadora de jóvenes talentos, entre ellos Mario y Enmanuel Jaén, Karen Matute, Lourdes y Tito Ochoa, con estudios especializados en la República Checa, fundador del Grupo Rascaniguas y Casa del Teatro Memorias, autor de metodologías teatrales. Mario y Enmanuel Jaén, actores y docentes. Karen Matute, actriz. Edgar Valeriano, docente, periodista, uno de los fundadores del Grupo Teatral Bambú, director del Teatro Universitario Lucem Aspicio. Pese a la inexistencia de estímulos -más que merecidos-, no se desalientan y continúan en su admirable labor cultural.

TELEGRAFISTAS: Desde la administración Soto hasta hace algunas décadas, cumplieron una misión clave, comunicando e integrando a las distintas regiones del país, en el proceso, fortaleciendo tanto al Gobierno central como a los municipales y a la integración territorial de la nación.

TRABAJADORES (AS): Constructores y forjadores de la patria, héroes anónimos que merecen total reconocimiento y gratitud, con sus esfuerzos y creatividad. Tanto indígenas, mestizos, negros edifican, siembran, cosechan, pescan, generando bienes y servicios para el consumo interno y la exportación. Digna y honradamente se ganan el sustento diario, aquí o en otras latitudes, con el que llevan alimento, vestuario, seguridad económica a sus familias, sea como asalariados o trabajando por cuenta propia, dando ejemplo de disciplina y perseverancia al resto de compatriotas.

Su recorrido histórico a lo largo de siglos debe estar incluido en los textos educativos de distintos niveles para rescatarlos del injusto olvido e indiferencia, visibilizándolos como fuerza dinámica en la forja de la nación, con sus destrezas, habilidades, vidas.

«...Lo esencial es que cada uno tenga la dignidad de su trabajo, la alegría de su trabajo, la conciencia de su trabajo... El que siembra el grano que sustenta nuestro cuerpo, vale tanto como el que siembra la semilla que nutre nuestro espíritu, como que en ambas labores va envuelto algo trascendental, noble y humano: dilatar la vida...» (Alfonso Guillén Zelaya, «Lo Esencial»)

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