Morazán...
Una estatua, una plaza, las páginas de los libros no pueden contenerte.
Cabalgas por montañas, ríos, en la sangre mestiza, en la tierra que tu sueño fecundara.
La Centroamérica por la libertad sin fronteras,por el pensamiento y la palabra sin cadenas, hombres arrodillados solo ante Dios, nunca ante otros hombres.
Tu vida entregaste por ese sueño.El que nos sembraste en la vida para siempre.
Igual de grande la otra entrega, la musitada en voz baja por la historia.La casi invisibilizada.
Josefa Lastiri de Morazán.
La que hiciste 9 veces Primera Dama de las Patrias pequeñas y de la Patria Grande.La mujer de corazón inmenso, la compañera idónea del Libertador Centroamericano.Albacea silente de sus altos ideales.
Morazán empuñaba su mágica espada; Josefita abría sus manos y de ellas salió su fortuna para apoyar la noble causa, la más elevada, la de Morazán, la propia.
Lo entregó todo: alma, corazón, bienes y vida.
Te amo, Morazán, y amo la Patria Grande.
¿Cuánto fue el precio de tu ideal? La vida, la tuya, la suya.Tú, frente al pelotón; ella, frente al dolor desgarrante.
Josefita no fue mujer que estuvo atrás de un gran hombre; estuvo a su lado y hasta enfrente.
Morazán vive. En el sinfín de los tiempos.En cada centroamericano altivo ante la adversidad.En cada abanderado de la libertad.En todo aquel que ame, después de Dios, a la Patria.
Y con Francisco Morazán vive Josefita Lastiri, Primera Dama de Centroamérica.