Elecciones internas 2025

”Queda un largo camino por recorrer para que todos y todas compitan en igualdad de condiciones”.

  • Actualizado: 05 de marzo de 2025 a las 00:00

Los afiliados a los tres partidos políticos con mayor membresía se aprestan a escoger a los candidatos a cargos de elección popular. Correspondió al Partido Liberal ser el primero en realizarlas (1988).

Un militante de una de las corrientes señalaba irregularidades detectadas en las del 2005. (Ramón Villeda Bermúdez, “Los vicios en las elecciones internas”. Revista Política, enero-marzo 2005, pp. 85-87). Es de esperar que las actuales transcurran en paz, sin trampas, exentas de dolo y violencia.

El Partido Nacional las implementó a partir de 1993. Ambos presentan cuatro aspirantes, Libre dos. El analista Luis León sostiene que, históricamente, solamente vota el 30% del padrón electoral, correspondiente al voto “duro” de los partidos.

(EL HERALDO, 23 de octubre de 2024, p. 3). El excandidato presidencial por el Pinu, Olban Valladares, lamenta que “no hay ninguna propuesta que nos indique cómo es que van a resolver los problemas internos del país, nos hablan, como de costumbre, de generalidades”, opinión compartida por la mayoría ciudadana.

(EL HERALDO, 19 de febrero de 2025, p. 7). Agregó que se presentan como providencialistas, mesiánicos, intachables en sus actuaciones y desempeños públicos del reciente pasado, corrupto, violento, ominoso.

Pretenden que la memoria colectiva ha olvidado lo ocurrido, en que el saqueo, lavado de activos y desvío de fondos estatales fueron la norma y no la excepción.

Características comunes para los tres partidos: “1. No tienen un censo oficial de militantes, ejercen el sufragio todas las personas que deciden participar. 2. La corriente oficialista tiene la hegemonía del proceso electoral. 3. La autoridad del partido y la corriente oficialista es la misma persona o núcleo de personas, lo que coloca en una posición de ventaja a la corriente oficialista respecto a las demás. 4. Esta organiza, administra, ejecuta y procesa las elecciones primarias, lo que provoca dudas sobre la transparencia del proceso y sus resultados (...).

Administra los recursos que otorga el CNE para el desarrollo de las elecciones (...), le da la posibilidad de distribuir los recursos para la campaña y el desarrollo del proceso, especialmente la movilización de electores, el desplazamiento de los activistas y líderes, y la presencia de los representantes en las mesas electorales, que son los que garantizan los resultados del proceso (...), las mujeres que no son de la ‘élite’ política, las ubican en posiciones donde el partido no gana.

Alcaldes y diputados tributan fondos al candidato presidencial, en algunas regiones esta fue una vía por la que entró dinero del crimen organizado a la política.

Las corrientes internas que consideran que los resultados de las elecciones primarias fueron alterados y que no reflejan la voluntad de los electores, no tienen a quién acudir para resolver.

El partido no resuelve, por que este es al mismo tiempo la corriente oficialista interesada en copar las mejores posiciones con opción a ganar”.

(Julieta Castellanos. “Honduras: persistencia y cambios en la cultura política”, 1980-2020, pp. 157-158). Aún queda un largo camino por recorrer para que todos y todas compitan en igualdad de condiciones, sin ventajismos para algunos(as), en perjuicio de otros(as).

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