El regreso de JOH

Este tema ha generado diversos comentarios. Por un lado, algunos sectores critican al sistema de justicia nacional por, supuestamente, prestarse a intereses partidarios y personales del exmandatario.

  • Actualizado: 03 de julio de 2026 a las 17:17

Esta semana, el tema que ha estado en boga es el retorno del expresidente Juan Orlando Hernández. A través de las redes sociales ha trascendido que se suspendió la orden de captura relacionada con la causa que enfrenta en el país, lo que abriría la posibilidad de que Hernández retorne a Honduras y se presente de manera voluntaria ante el Poder Judicial para responder por los requerimientos de la justicia hondureña. Este tema ha generado diversos comentarios. Por un lado, algunos sectores critican al sistema de justicia nacional por, supuestamente, prestarse a intereses partidarios y personales del exmandatario. Por otro, existe un sector nacionalista que recibe con entusiasmo su posible regreso; algunos incluso hablan de celebrar el retorno de JOH.

A pesar de las diversas reacciones, Juan Orlando Hernández ha dejado clara su postura al asegurar que no tiene intereses político-electorales. Por su parte, el expresidente Manuel Zelaya ha señalado que, si Juan Orlando inicia un recorrido por las comunidades del país, podría convertirse en el candidato más fuerte del oficialismo.

Lo cierto es que detrás de todo esto existen intereses que muchas veces no vemos y que tampoco dimensionamos. JOH sigue siendo, para muchos, el líder indiscutible del Partido Nacional. A pesar de los múltiples cuestionamientos en su contra y de haber permanecido en prisión durante varios años por señalamientos vinculados a actividades relacionadas con el narcotráfico, continúa siendo una figura de peso dentro de su partido.

A mi juicio, esto lo posiciona como un referente regional de la derecha. Una derecha que, desde 2025, ha buscado recuperar el terreno que había perdido en América Latina. También es una derecha que se ha visto fortalecida por el impulso político de Donald Trump. Lo que sí parece evidente es que la derecha en América Latina ha reactivado su estrategia política, mientras que la izquierda ha retrocedido en su intención de expandir su influencia. Esto resulta particularmente relevante en Honduras, donde el oficialismo enfrenta un desgaste importante debido al descontento de sectores que hoy cuestionan su forma de gobernar. La izquierda hondureña (digo la izquierda porque son los únicos que están haciendo oposición) debe afrontar varios desafíos simultáneos: la influencia de Donald Trump, el eventual regreso de JOH y la pérdida de terreno de la izquierda en la región.

Ante este escenario, necesita construir una estrategia real, coherente y sólida si pretende ser competitiva en las próximas elecciones. Perdieron capital político desde el poder y, además, cuando alcanzaron el triunfo electoral lo hicieron bajo una alianza. En esta ocasión, el panorama parece distinto y el reto es considerablemente mayor. Por ello, el replanteamiento debe ser profundo. Finalmente, todos estos acontecimientos nos llevan a pensar que los intereses que operan detrás de lo público son, en muchos casos, más poderosos que las leyes y más influyentes que la voluntad de una población entera. Son esos intereses los que, en ocasiones, parecen mover silenciosamente los hilos de este complejo escenario político.

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