El péndulo político global y su réplica local

Mientras los sectores sociales, verdaderas víctimas de los rezagos históricos, no despierten y logren articularse, tanto la derecha local como la versión de izquierda que estuvo gobernando no podrán ser respuesta real a sus reivindicaciones básicas y superiores.

  • Actualizado: 06 de octubre de 2026 a las 16:06

El mapa electoral contemporáneo evidencia una contraofensiva de los grupos políticos y económicos de derecha, tanto en América Latina como en otras regiones del planeta. Esta fuerza se manifiesta a través de propuestas de mano dura institucional, discursos polarizantes con fuerte intervencionismo foráneo. El avance de discursos radicales en Colombia, como Abelardo De la Espriella, la consolidación del oficialismo neoliberal en Costa Rica, el peso del bolsonarismo en Brasil o los espaldarazos financieros de liderazgos conservadores globales como el de Donald Trump, particularmente para el régimen argentino de Milei. Estos grupos capitalizan con destreza el temor de las poblaciones, las supuestas amenazas a sus creencias religiosas para frenar las agendas progresistas y consolidar el control del estatal y, sobre todo, asegurar la extracción mercantil de los recursos estratégicos.

Surge la urgencia para que las izquierdas de todo el planeta replanteen sus propuestas programáticas y demuestren una mayor efectividad y eficiencia al gobernar. La experiencia de administraciones progresistas demuestra que los beneficios sociales estacionales resultan insuficientes si persisten la improvisación, el derroche y la incapacidad para gestionar de manera integral la economía o la seguridad ciudadana. Para evitar el colapso de sus bases y el consecuente voto de castigo, los gobiernos de izquierda deben trascender su discurso incendiario antisistémico, ser pragmáticos y consolidar políticas públicas viables, transparentes y sostenibles en el tiempo. Se pueden volver a ganar elecciones, pero el sistema no cambiará fácilmente. Se debe buscar hacer buen gobierno, marcando diferencias reales respecto a las derechas.

Paralelamente, el electorado no puede seguir siendo prisionero de un juego perverso de polarización. Las sociedades deben comprender que de sus inclinaciones en las urnas dependerá la vigencia de auténticas democracias en lo económico y social. Esto exige superar la apatía de las mayorías silenciosas y de los jóvenes desvinculados del sistema formal, transformando el sufragio en una herramienta consciente orientada al desarrollo estructural y no en un simple acto proselitista estacional.

Finalmente, ante la interrogante de ¿cómo influye en Honduras un péndulo político internacional inclinado casi totalmente a la derecha política?, la respuesta es profunda y directa. Continúan agudizándose los rezagos históricos. El gasto público continúa sin atender las prioridades nacionales, tanto en salud, infraestructura productiva, combate a las raíces de la violencia criminal y la prevención de los daños ambientales. El crecimiento económico continúa siendo raquítico, con persistente desempleo y subempleo. La pobreza y la desigualdad siguen siendo la marca país. La debilidad institucional, la carencia de un verdadero Estado de derecho, se expresa en los altos niveles de impunidad, con serias deficiencias en la administración de justicia. De la misma manera en que el país sigue clasificado con el más bajo nivel de desarrollo humano en Centroamérica, así también, es visto en otras mediciones internacionales sobre variados indicadores económicos y sociales.

Mientras los sectores sociales, verdaderas víctimas de los rezagos históricos, no despierten y logren articularse, tanto la derecha local como la versión de izquierda que estuvo gobernando no podrán ser respuesta real a sus reivindicaciones básicas y superiores. Más allá de contar con comicios confiables, el electorado tiene que estar consciente de que seguramente llegó el tiempo en el que lo determinante ya no es cuál de los polos político-ideológicos es favorecido con el péndulo global o continental, sino cuál de ellos realmente propone y concreta soluciones desde el poder o en la oposición efectiva.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias