El embajador Moncada termina su misión en China

"Su nombramiento demuestra que, cuando se hacen bien las cosas, las valoraciones de tipo ideológico sobran"

  • Actualizado: 12 de febrero de 2026 a las 00:00

Creo que nadie en Honduras criticó el nombramiento del doctor Salvador Moncada como embajador en la República Popular China, por el contrario, dadas sus ejecutorias y cualidades profesionales, su nombramiento fue valorado como un acierto de la expresidenta Xiomara Castro.

El nombramiento se hizo en un país que, históricamente, el servicio diplomático ha estado signado por la improvisación, clientelismo político y parentesco, lo que ha redundado en un servicio exterior de baja calidad.

No hay duda de que, aparte de los raquíticos recursos asignados a las sedes diplomáticas del país; la baja calidad profesional de los representantes de Honduras en el exterior es un aspecto que influye en resultados negativos que se tienen en términos de promover las inversiones, turismo y otras actividades económicas.

A lo anterior, hay que agregarle los pocos controles y ausencia de políticas de evaluación sobre resultados, lo que, además, redunda en escándalos públicos, generando una negativa imagen de la nación en el exterior.

EL HERALDO, periódico de circulación nacional, recientemente publicó un estudio sobre el servicio diplomático del país, destacando la figura de Salvador Moncada, señalando que Moncada, además de poseer un Doctorado en Farmacología y ser médico y cirujano, es miembro de instituciones prestigiosas, incluyendo la Royal Society (Reino Unido), la Academia Nacional de Ciencias (EE. UU.) y la Pontificia Academia de Ciencias de Ciudad del Vaticano. Su nombramiento demuestra que, cuando se hacen bien las cosas, las valoraciones de tipo ideológico sobran.

El científico hondureño doctor Salvador Moncada, al despedirse de su función como embajador, señaló que, “cuando en marzo de 2023 Honduras decidió abrir relaciones diplomáticas con China, no lo hizo por impulso ni por coyuntura. Lo hizo siguiendo una tendencia histórica más amplia: la búsqueda de un orden internacional más equilibrado, más justo y acorde con las aspiraciones de los pueblos del Sur Global”.

En efecto, China, hoy en día, representa un modelo de desarrollo económico y social apartado de conflictos bélicos, intervencionismo y políticas segregacionistas que promuevan el odio. Muchos de los problemas sociales que aquejan al llamado mundo occidental como el desempleo masivo, migración y carencia de servicios básicos, China los está resolviendo.

Prosiguió el doctor Moncada en su alocución haciendo una referencia a Honduras, señalando que “la respuesta, para mí, es clara: Honduras necesita decidir libremente su proyecto de desarrollo económico y social, sus alianzas internacionales y su futuro. Ningún país puede prosperar renunciando a su soberanía. Ningún desarrollo es legítimo si no pone en el centro la dignidad humana y la justicia social”.

Mientras el científico hondureño se despedía de su condición de embajador en la capital china, Nasry Asfura asumía su condición de presidente y en el evento saludaba al embajador de la República Popular China, señor Yu Bo.

Que, en interés de ambas naciones, Honduras y China no solo mantengan las relaciones diplomáticas, sino que se profundicen.

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