Por Andrea Lizeth Rubio Benites, estudiante de Licenciatura en Relaciones Internacionales
Hoy en día reconocemos la importancia del diálogo y cómo esta estructura todas nuestras relaciones.
El diálogo podemos definirlo como un intercambio comunicativo entre dos o más personas y, al añadirle el término político, lo vemos como la capacidad de los actores de abordar temas esenciales de carácter diplomático.
El diálogo surge de la necesidad inherente a la convivencia humana, ya que ninguna sociedad puede permanecer en el aislamiento, porque la política es, en esencia, el arte de compartir un mundo común.
Al dialogar, comprendemos que no solo se intercambian palabras, sino que también se revelan y reconocen las necesidades del otro.
Es así como, ante estos impulsos naturales, actores como la Unión Europea (UE) reacciona con conciencia y establece las alianzas que dieron origen y consolidan el bloque político que conocemos, mostrando que no solo mantiene vínculos entre sus países miembros, sino que también extiende su cooperación y diplomacia hacia otras naciones, convirtiéndose en una potencia reconocida por sus enfoques constructivos, su fomento al desarrollo sostenible y la cooperación internacional, intereses que benefician en gran medida a Honduras, puesto a que este requiere de cooperación técnica y financiera para enfrentar todos los retos que dispone, tales como la pobreza, desigualdad, cambio climático y desarrollo rural.
Apoyo que se concreta de manera más eficaz tras la firma, en julio del 2023, de un Memorando de Entendimiento que establece un diálogo político en voluntad de explorar y establecer proyectos más profundos y una asociación más productiva.
Desarrollándose y comprometiéndose a un trabajo en conjunto, el cual, ante palabras del entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Joseph Borrell, se manifiesta escrupuloso, debido a que Honduras requiere de mucho apoyo, el cual no se puede conseguir bajo ciertas inversiones, sino que requiere esfuerzos constantes en áreas sociales, económicas y políticas.
Siendo este brindado por la UE a través de proyectos acordados en el Programa Indicativo Multianual, los cuales consisten en un apoyo monetario con destino a tres áreas prioritarias: gestión sostenible de recursos naturales y cambio climático; empleo, trabajo decente y crecimiento económico; y Estado de derecho y gobernanza democrática.
Los cuales han surgido efecto; tras resultados reflejados en el cuidado de bosques, la ayuda nutricional para miles de niños, el apoyo de crecimiento sostenible a pequeñas empresas y proyectos en comunidades rurales para el fortalecimiento frente a problemas climáticos.
Pero el apoyo no finaliza ahí, puesto que políticamente la UE se ha destacado también por fortalecer la democracia y el Estado de derecho en Honduras.
Ante la petición de Honduras de contar con un sistema electoral más transparente y confiable, la UE, brindó apoyo a través de un proyecto ejecutado por el PNUD para mejorar la eficiencia y credibilidad del Consejo Nacional Electoral, la Unidad de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización y el Tribunal de Justicia Electoral.
Ayudando a fortalecer nuestras instituciones, proteger nuestros derechos humanos y promover la seguridad internacional a través de su cooperación y compromiso multilateral.
Honduras, por su parte, cumple un papel activo en la relación bilateral, aportando comercio y compromiso institucional.
Este año, viéndose reflejado en la duplicación comercial con la UE gracias al acuerdo comercial y principio de libre comercio que mantienen, con un incremento del 112 %, como destacó el embajador Gonzalo Fournier.
Este avance demuestra el funcionamiento de la cooperación como un esfuerzo mutuo.
De este modo, se reconoce cómo la Unión Europea siempre está pendiente del bienestar internacional, demostrando con ejemplo cómo el diálogo político puede ser un motor de cooperación internacional y de cómo una potencia mundial puede ejercer su influencia mediante la colaboración y la búsqueda del bienestar mutuo, abriendo puertas al desarrollo a países como Honduras, enfocándose en trabajar como un aliado que no solo brinda apoyo financiero, sino que también promueve las capacidades locales y crea oportunidades para participar en la economía global.
Este tipo de colaboración demuestra que el poder no solo se mide en términos de imposiciones, sino también en la habilidad para construir puentes a través del diálogo político, fomentado la justicia social y promoviendo sociedades más fuertes.
Demostrando cómo el multilateralismo y la solidaridad son motores de cambio que permiten a países como Honduras avanzar con mayor solidez y esperanza gracias a una visión inclusiva y constructiva.